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  • de agosto de 2026

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Ruth Manzanares: un invento no tiene que ser algo complejo, con que sea útil basta

En el Día Internacional de la Mujer, el Indecopi reconoce a esta ingeniera mecánica y docente investigadora que ha puesto en alto el nombre del Perú en más de un certamen de mujeres inventoras.

Con esa trayectoria a cuestas, hoy cuando se celebra el Día Internacional de la Mujer, el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual le hace un reconocimiento, no solo por los logros obtenidos, entre ellos el premio especial de la IFIA (International Federation of Inventors Associations) a la invención destacada en 2021 y en 2020 el Semi Gran Premio, sino porque genera una cultura del patentamiento desde las universidades que cuentan con un grupo de investigación, del cual el 60 % son estudiantes mujeres, todas ganadoras de diversos concursos internacionales, como el Kiwie.



Cuando le preguntan si es muy difícil ser inventor en el Perú, ella dice que, si no hubiera luchado tanto por ser ingeniero mecánico, de estar en mecánica automotriz "en la parte de los fierros, o en la parte de manufactura, sí habría sido difícil, pero como vengo de esas experiencias, no hay problema", señala.  

Cuando se le replantea la pregunta, en el sentido de si es difícil ser inventor siendo mujer, duda antes de responder: "Ahora es mucho más suave el camino. Hay mucho más panorama. Antes, no solo en el campo de la investigación sino en el del trabajo yo no era el ingeniero, era la señorita. No eran capaz de decir a una mujer ingeniero. Lo mismo, era la señorita y no la científica. Ese es un problema fuerte que todavía persiste, pero a poco a poco lo estamos superando".

Ruth Manzanares es actualmente jefa de Investigación en una universidad peruana y está cursando su primer doctorado. Es profesora de grado y postgrado en Diseño Industrial e Ingeniería. Tiene en su registro, modelos de utilidad y patentes de invención enfocadas a reducir la contaminación ambiental y a promover la economía circular.

Inventar para vivir

Entre los inventos desarrollados, menciona a Titanun como el que más satisfacciones o premios le ha dejado. "Se trata de un lapicero hecho de la cáscara del pacae que es la planta más grande del mundo. Hay lapiceros de coco, de bambú, de varios tipos de materiales orgánicos, pero de un desecho no, podría ser de coco, pero que también sea abono, no hay".

Esta inventora por convicción, cuyo padre es guía de turismo, su madre está abocada a las tareas de hogar y su hermana es contadora, afirma que han logrado crear un lapicero que también es abono. 

"Después de que uno lo utiliza en su primera función, podemos romperlo, colocarlo en una maceta o dejarlo ahí, porque en la punta tiene una semilla: el cuerpo sirve como abono y la semilla sale de la cápsula".

Sin duda, sus trabajos tienen un componente medioambiental muy fuerte, pero reconoce que también busca desarrollar algunos inventos de tipo utilitario. Es el caso de un robot con el aspecto de una mariquita de nombre "Boli" que transita por los cultivos de palta analizando las características del suelo.

"Al agricultor le da mapas de colores, por ejemplo, si a una zona le falta humedad, se riega; o si a otra le faltan macronutrientes, envía una alerta. Boli brinda información valiosa y esto puede ser una herramienta muy valiosa para nuestro sector agroexportador si se llega a producir a mayor escala".

Manzanares sostiene que estos inventos se realizan como parte de los proyectos de innovación que tiene la universidad, en este caso la Universidad Privada del Norte, que está desarrollando patentes y que tiene todo el derecho de tener la propiedad del invento, sin que esto implique dejar de reconocer el trabajo del inventor.

Asegura, además, que en este momento tiene cinco patentes, cinco proyectos que va a patentar con sus estudiantes y que conforme avance este proceso los dará a conocer.

Esta destacada profesional está convencida de que nos falta aprender a patentar. Afirma que somos un país de emprendedores, pero no patentamos correctamente nuestros productos; entonces -enfatiza- no estamos haciendo el emprendimiento de manera adecuada. 

"Eso deberíamos aprenderlo desde el colegio, porque para ser emprendedor no se necesita llegar a la universidad. Tampoco para ser inventores, los chicos pueden desarrollar sus creaciones, patentarlas y sacar un beneficio económico.


Aclara que un invento no necesariamente debe ser algo complejo. Pone como ejemplo el cartón que hay para los vasos de café. El tema es que solucione el problema y un ejemplo categórico fue la cantidad de respiradores que se inventaron durante la pandemia. 

"Nosotros inventamos un casillero electrónico para descontaminar los uniformes de las enfermeras. Ese fue nuestro aporte en lo que se refiere a COVID y logró ser reconocido en 80 países, pero acá en el Perú no", según explica, porque no se cree en lo que hacemos los peruanos.

El premio

Esta docente investigadora dice sentirse muy valorada ahora con el reconocimiento del Indecopi. Lo agradece. "Ha sido difícil, no hay mujeres en cantidad, porque todavía faltan reflectores apuntando hacia nosotras. Indecopi nos está poniendo la luz y nos ha dado una muy buena oportunidad, al Perú, de participar en el Kiwie que es el único evento a nivel mundial de mujeres inventoras".

En este encuentro de inventoras, su grupo de investigación participa desde 2020 y han traído premios muy importantes al Perú. "La delegación peruana siempre es una de las más fuerte en Corea. La última vez participaron de manera virual entre 35 y 40 mujeres, pero por lo menos en cada proyecto debe haber una mujer".

Precisa que tiene lugar cada año, entre mayo y junio, pero que la fecha la manejan los coreanos. "Lo que sí puedo afirmar es que las mujeres inventoras pueden participar siempre con un producto ya presentado como patente".

Personaje de libro

Manzanares cambia la expresión cuando señala que ha tenido la grata oportunidad de ser un ejemplo de mujer inventora en los libros de Aprendo en Casa, de tercero y quinto año de secundaria en inglés.

"Si desde ahora los niños saben que hay mujeres inventoras peruanas y además exitosas, eso es importante para ellos, pues sabrán que se puede hacer investigación en el Perú. "Y es ahí en la escuela donde se debe sembrar esa semilla", afirma.  

Habla de vocación, del interés de muchos jóvenes por abrazar la ciencia. Manzanares dice que sí es posible seguir este camino más allá de lo que algunas voces señalen que no se puede. "Si creen realmente, si les gusta, demuéstrense a sí mismos hasta donde pueden llegar, y no a las demás personas. Si es que rompemos ese techo de cristal podremos logra mucho".

Reitera que sí es posible vivir de la ciencia en el Perú. "Los investigadores son bien reconocidos, y claro que se puede hacer investigación especialmente porque somos un país de una biodiversidad tremenda".  

Valora cada apoyo; en ese sentido el agradecimiento que siente no es inventado, le sale del corazón, como fluye también su reclamo al sector privado que está alejado de la academia. 

"Las empresas no están acostumbradas a ir a una universidad para pedir soluciones, que es donde están las personas que desarrollan tecnología, por ejemplo, una máquina específica; no, prefieren comprar tecnología que no está hecha a nuestra medida, la adaptan a la fuerza y la utilizan."

"Falta confianza en el desarrollo tecnológico peruano y en los productos que los investigadores desarrollan internamente, pero si esto cambia, habría mucha mayor investigación en el país. Creo que se debe concientizar a los dueños y a todos los que toman decisiones en las empresas de que se puede apostar por la tecnología que se desarrolla en el Perú".

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