• MIÉRCOLES 13
  • de mayo de 2026

Editorial

FOTOGRAFIA

Alerta con las noticias falsas

En ocasiones, esas versiones falaces resultan inocuas, pero durante la pandemia del covid-19 ha tomado ribetes preocupantes porque las personas alimentan una angustia injustificada al creer noticias tan inverosímiles como el arrojo de fallecidos por coronavirus al mar o la llegada de una enfermedad mortal que una niña anunció por una supuesta revelación divina.

Las noticias falsas o fake news no son una práctica reciente, ni son un instrumento nuevo que algunos sectores utilizan para el descrédito de sus adversarios, ni tampoco representan una herramienta eficaz al 100% cuando son usadas por ciertos colectivos.

Lo novedoso aquí es la velocidad con la que se propagan y que han generado en numerosas ocasiones que medios informativos serios y periodistas con un alto nivel de credibilidad hayan hecho eco de esas mentiras e incluso de teorías de la conspiración.

La velocidad de su propagación se debe a la inmediatez de las redes sociales. Si antes los periódicos competían con las estaciones radiofónicas en la primicia, y luego las radioemisoras hacían lo mismo con los canales de televisión, ahora el conjunto de medios periodísticos convencionales libran esa batalla con redes como Twitter o Facebook. Por ello, los interesados en sembrar las fake news acuden preferentemente a estos nuevos medios electrónicos.

La mayoría de noticias falsas se utiliza para difundir propaganda a favor de una posición; y tal como la define la Real Academia Española, propaganda es la acción y efecto de dar a conocer algo con el fin de atraer adeptos. Se trata de una práctica que tuvo un intenso desarrollo a principios del siglo XX, particularmente en modelos extremistas como el nazismo y el fascismo.

En la actualidad, vemos que la propaganda no es la práctica usual de antaño ni mucho menos es una herramienta desembozada tal como la utilizaron los regímenes totalitarios. Sin embargo, preocupa la profusión de noticias falsas en redes sociales porque se desconoce cuál es la intención, por ejemplo, de afirmar que los peces de altamar se encuentran infectados por el coronavirus al haber tomado contacto supuestamente con cuerpos flotantes de infectados por la enfermedad.

Es lamentable que ese tipo de noticias falsas calen en la gente, y se conviertan en mentiras de peso si no utilizamos mecanismos de autodefensa para evitar caer en esas trampas en las que la desinformación agota nuestra capacidad intelectual para la crítica y la veracidad brilla por su ausencia.

Al respecto, la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas brinda algunos consejos útiles para descartar las fake news: estudiar la fuente, leer todo el texto y no solo el titular, investigar quién es el autor, consultar fuentes adicionales, comprobar la fecha, analizar el sitio web, considerar su sesgo y preguntar a un experto. Con estos simples instrumentos podremos evitar que las falacias nos engatusen.