Texto María Luz Crevoisier
Podría decirse que los carnavales serranos o propiamente la famosa yunza, denominada también umisha en la selva y cortamonte en la costa, pudieron haber surgido con los nascas, especula Félix Rodri, editor en jefe de la revista virtual Perú Folclórico, basado en los dibujos hallados en vasijas que mostraban grupos de personas alrededor de un palo enterrado en tierra.
Con la llegada de los hispanos se produjo una fusión, cambiando el palo por un árbol que se adorna con frutas y regalos, pero igualmente como en tiempos antiguos, alrededor suyo giran parejas que bailan al compás de una melodía.
En la provincia de Corongo, región Áncash, se celebra esta festividad con todo el sabor y la alegría que posee este lugar denominado con justicia “Tierra de ricos frutales y hermosas mujeres”, y es el periodista Álex Minaya Martínez, quien, como todo un reportero de las alturas, se trasladó al distrito La Pampa para acercarnos a la yunza de este año.
“Por tradición, los clubes de cada barrio organizan una competencia para determinar quién es el mejor”, nos dice. Estos pobladores son los legendarios descendientes de aquellos coronguinos que acompañaron a Cáceres en las guerrillas para enfrentar a los chilenos y hacen honor a su heroica estirpe.
Los clubes de Pampas son tres: Alpamayo, Juventud Pampina y Club Sport Chicago, que representan a los barrios de Alpamayo, Juventud Pampina y San Francisco de Asís.
“Pero no se crea que estas festividades se improvisan, comenta Álex. Estas tienen un proceso que se inicia en agosto con el recojo de la leña que servirá para cocinar en los carnavales. En este trabajo participan los socios, jugadores y simpatizantes del club elegido. Se acompañan con las roncadoras o chirocos (género musical), mientras beben la famosa chicha de caña, una bebida andina”.
Esta se prepara nuevamente al inicio de las fiestas. “Se recoge la caña, lava, muele, hace hervir y se lleva a fermentar en tomines de barro por dos días. También se elabora el pan y preparan la res y el chancho para convidar a los presentes”.
El Rompimiento es el inicio de la yunzada que se da a las 5 de la tarde, en que una comisión recibe a la banda y la entrega al capitán (una especie de mayordomo) y se cena en la placita del pueblo con todos los vecinos”. A las 8 de la noche, este sale acompañado por sus socios y, bailando una tradicional danza de carnaval, hace las visitas. En cada casa se convida cerveza y chicha de caña. Finalmente, se retorna al domicilio del capitán, donde continúa la fiesta.
“El día central se inicia a las 7 de la mañana en casa del capitán, que invita caldo de cordero, café y pan a los pobladores. A las 10 de la mañana, el pueblo, con el capitán a la cabeza, va a la chacra para cortar el árbol destinado a la yunza, mientras que una comisión se encarga de “amarrar la tablada”.
La tablada es una construcción triangular de maguey de tres metros de altura en que se cuelgan panes grandes, roscas, bizcochos, wawas de pan, gaseosas, frutas, licores y un chancho grande horneado. Las atractivas tabladas surtidas con diferentes productos son exhibidas por las calles pampinas como una ofrenda.
Después de plantar el árbol, el capitán se dirige con la banda de músicos a recoger a los participantes de la fiesta para convidarles el banquete, que consiste en tamales, seco o guiso de res, picante de cuy, pero –aclara nuestro informante– es solo para los colaboradores.
Concluido el almuerzo, se elige al nuevo capitán y a los ayudantes. Terminadas las elecciones, todos se dirigen a “recoger las vestimentas del árbol”. Este lleva encima frazadas, juguetes, baldes, diversas prendas de vestir, globos y serpentinas.
Cuando todos terminan de vestir al árbol, hacha en mano danzan agarrados de la mano y hacen un círculo al compás de la banda. El baile se detiene para que cada pareja pueda ejecutar el cortamonte.
“Cuando cae el árbol, las tabladas son llevadas a casa del capitán, acompañado de la banda, concluyendo con esta fiesta, en que también se juega con globos, talco, serpentinas y cochinilla”.
Testimonios
Álex Minaya ha sabido recoger diversas versiones de los socios de los clubes sobre las tradiciones del carnaval. Así, Juan Pedro Pittman manifiesta que el Club Alpamayo se fundó en 1967. Tienen por costumbre plantar dos árboles, uno para los niños y otro para los adultos. Primero cortan el árbol de los niños y después el de los adultos. Preparan tres tabladas, aproximadamente de tres metros de altura.
El árbol lo plantan en el frontis del local del Club Alpamayo, en el jirón Pallasca del barrio Alpamayo.
Elías Fajado de la Cruz rememora que el Club Juventud Pampina se fundó en 1968 y diez años después se hizo la primera yunza.
El club planta un árbol grande en la institución educativa Santiago Antúnez de Mayolo.
Por último, tenemos al Club Sport Santiago, que representa al barrio San Francisco de Asís. El profesor Javier López Cabello afirma que se fundó en 1983. Su primera yunza se organizó en 1995. Este año han plantado el árbol en la losa deportiva 28 de Julio, lugar donde se acostumbra a realizar las celebraciones y contará con tres tabladas gigantes.
Reforestación
En muchas localidades andinas y selváticas, los árboles talados para efectuar las yunzas, han sido resembrados para no atentar contra la integridad ecológica, una sabia medida que responde a las antiguas costumbres de preservación y cuidado de la naturaleza y que son practicadas por los hombres del ande.
La fiesta más grande
Al referirse a los carnavales andinos, el escritor y etnólogo José María Arguedas dijo: “Es la fiesta más grande de los indios peruanos y su música, la más hermosa de todo el folklore peruano”. Concepto que comprobamos al recordar los famosos carnavales de Tinta (Cusco) y su famoso grito “pucllay” (revienta), o a Arequipa que le debe a su hijo Benigno Ballón Farfán haber inmortalizado en una hermosa composición esta fiesta de febrero, como también Cajamarca y sus famosas coplas o Puno, que inicia sus ritos carnavalescos con la devoción a la Candelaria porque, al fin y al cabo, todos representan el espíritu festivo y tradicional de nuestros pueblos.