Texto y fotos Luis Yupanqui
Cae la tarde y la nube que ocultaba el sol cede. Los rayos solares pintan de dorado el ushno y el grupo de periodistas imaginamos el espectáculo que debió ser presenciar las ceremonias cuando llegaba el Inca o el gobernante y se sentaban en las 10 tianas (asientos) contemplando el esplendor de su reino, mientras la chicha se escanciaba como ofrenda.
Hemos llegado a la provincia de Dos de Mayo, en Huánuco, justo a la hora del almuerzo. Un amplio local, cual recreo en medio de la ciudad, nos acoge. Hoy nos toca comer cuyes y la delegación agradece a los propietarios del local, a las autoridades y a los dioses incas que nos han traído con bien hasta acá para conocer una de sus más grandes construcciones.
El Chinchaysuyo, uno de los suyos del Imperio incaico, tenía como capital a Huánucopampa, ubicada a 146 kilómetros al oeste de la ciudad de Huánuco. También se le conocía como Huanucomarka o Huánuco Viejo y se extiende sobre un área de 2,500 metros cuadrados.
En el libro Capac Ñan, el gran Camino Inca, Timoteo Guijarro y Borja Cardelús nos cuentan que la construcción del sitio arqueológico posiblemente comenzó después de las conquistas del inca Pachacútec y principalmente durante el gobierno de su hijo, Túpac Inca Yupanqui. Esto es, después de la segunda mitad del siglo XV.
Iniciamos la ruta
Terminado el almuerzo, subimos a la movilidad contratada para que después de cuarenta minutos nos deje en el puesto de control, donde los comuneros nos guiarán por el fabuloso centro administrativo inca. Empezamos a caminar ante un inclemente sol; felizmente no ha llovido en estos días, por lo que el terreno está seco.
La ruta está debidamente señalizada, las primeras construcciones que aparecen son algunos muros incompletos, quizá se han caído con el tiempo, pero muestran piedras perfectamente talladas, que nos dan una idea de lo maravilloso que fue este lugar y que aún se muestra imponente.
El arqueólogo José Luis Pino Matos, quien nos acompaña durante el recorrido, nos comenta que en muchos tramos de la estructura hay riesgo de desmoronamiento.
Sin embargo, han suscrito un convenio con la comunidad campesina de Aguamiro para darle vida a un proyecto de involucramiento de la población (niños, jóvenes, mujeres y hombres de todas las edades), no solo en las actividades de protección y conservación de la zona arqueológica, sino también en la institucionalización de actos culturales como la Fiesta del Sol (Inti Raymi) que desde hace 13 años, cada 27 de julio, se realiza con la participación directa de la comunidad.
Arquitectura inca
Los historiadores coinciden en que este recinto fue un centro administrativo y que, debido a la perfección de su arquitectura, estaba destinado a la clase gobernante. Además, se le considera uno de los más grandes monumentos arquitectónicos del Tahuantinsuyo, debido a su ubicación estratégica en del Qhapaq Ñan. Fue tal su importancia que de él partían caminos que unían Cusco con Quito.
Su plaza principal mide 550 metros por 350 metros, en ella resalta un imponente ushno. Al recorrer sus senderos, nos impresiona la perfección que muestran las uniones de las piedras en los muros, la portada con los dos felinos labrados sobre el dintel de piedra, las kallankas, esos grandes galpones incaicos de planta rectangular alargada, donde su lado más largo daba siempre sobre la plaza principal y a la que los investigadores otorgan múltiples usos (alojamiento para individuos importantes, cuarteles para los soldados del inca, talleres, lugares de reunión pública o asamblea, etcétera). Sorprende también la gran cantidad de colcas colocadas de tal manera que se podía usar el viento y la temperatura para que funcionen como recintos refrigerantes y, de esta manera, conservar grandes cantidades de maíz y tubérculos.

El cronista Cieza de León narra su encuentro con Huánuco pampa de esta manera: “En lo que llaman Guanúco había una casa real de admirable edificio, porque las piedras eran grandes y estaban muy sólidamente asentadas. Este palacio o aposento era cabeza de las provincias comarcanas a los Andes y junto a él había un templo del sol con número de vírgenes y ministros. Y fue tan gran cosa en tiempo de los incas que había a la continua, solamente para el servicio de él, más de treinta mil indios”.
Visita impostergable
Cae la tarde, el sol pinta de dorado los muros incas. José Luis, el arqueólogo que nos ha seguido en esta travesía, no deja de emocionarse al narrarnos cómo funcionaban las mediciones astrológicas y cómo se ofrecían las ofrendas de chicha en el ushno.
Me imagino ese espectáculo mágico que fue presenciar a los astrónomos incas sentados en las tianas, orientándose hacia su dios, esperando la salida y puesta de los astros. Imagino también a mi antecesor, el gran Túpac Inca Yupanqui, alzando su vaso ceremonial, elevándolo con dirección a los apus, pidiendo por sus siembras y agradeciendo por sus cosechas.
La capital del Chinchaysuyo es impresionante en toda su imponente presencia; más ahora que los comuneros de Aguamiro la cuidan y conservan. Ellos los esperan para mostrarles la grandeza del Imperio incaico.
Cómo llegar
Para llegar hasta este impresionante centro, hay que tomar el bus desde Lima hasta el pueblo de La Unión, en un recorrido de casi 9 horas. La Unión es capital de la provincia de Dos de Mayo.
En el distrito de La Unión se pueden visitar los baños termomedicinales de Conoc y Tauripampa (este último abierto las 24 horas), el santuario de Agocushma, donde se venera la Cruz de Mayo, o el puente de piedra Cáceres, que sirvió para el desplazamiento de las tropas de Andrés Avelino Cáceres durante la guerra con Chile.
El departamento de Huánuco se ubica en la zona centro-oriental del Perú.