Quién mejor que una hija de Arequipa para acercarnos a su vida teatral, ella es una de las pocas investigadoras que han profundizado en la historia de otras áreas como la musical en el valle del Chili.
Marcela Cornejo Chávez, antropóloga por la Pontificia Universidad Católica del Perú, el 2012 editó Música popular tradicional del valle del Chili, con base en una tesis para optar su grado de maestría presentada un año antes. Esta obra resume la trayectoria musical de Arequipa, de manera sucinta y clara, convirtiéndose así en el aporte más valioso y erudito para conocer la música de esta región.
Esta vez, la profesional ha querido adentrarse en la historia del teatro mistiano y está preparando un libro, que ella afirma “tiene título cambiante”. Presentó un avance de este trabajo durante una charla organizada en el Club Arequipa.
El teatro, en general, se ha practicado en Arequipa desde la colonia temprana, muy vinculado a las fiestas religiosas católicas. Lohmann Villena cita en su libro, El Arte Dramático en Lima durante el Virreinato (1945), un acuerdo del cabildo de 1564, mediante el cual se resuelve representar con todo lucimiento una comedia y tres entremeses en ocasión del Corpus Christi. En el siglo XIX , las compañías extranjeras que llegaban a la ciudad se encargaban de esta actividad en la que poco a poco la burguesía se involucra, no solo como gestora sino también como parte actuante”.
Dos personajes claves para conocer la historia del teatro arequipeño son, según Cornejo, el padre Víctor M. Barriga (documentos coloniales) y el Dr. Guillermo Ugarte Chamorro, en la etapa republicana.
Muejeres y teatro
El trabajo de Marcela es centralista, como confiesa, pues solamente se refiere a la vida teatral en la ciudad, quedando al margen las provincias en donde se conserva un rico bagaje de rituales religiosos, motivadores de actividades teatrales. “Solo cada una de las danzas teatralizadas ameritaría una investigación profunda”.
“La historia del teatro en Arequipa peca de androcéntrica, pues durante el siglo XIX e inicios del XX las mujeres no participaban en los escenarios, y los papeles femeninos los hacían los hombres travestidos para caracterizarlas. Por eso no existen nombres femeninos. Quizá uno de los hechos más interesantes en esta etapa fue la puesta en escena de la obra indigenista Hima Sumac, de Clorinda Matto de Turner, cuando la escritora era jefa de redacción de La Bolsa (1884-1885).
En aquella etapa destacaron actrices foráneas, especialmente de las compañías italiana y española. “Ya en el siglo XX, la figura de la mujer empieza a ganar espacios, como ejemplo tenemos los nombres de Rosa y Aurora, hermanas de Benigno Ballón Farfán, en el Grupo Juvenil de Arte (años 30 y 40), Fryda Osorio y su teatro, la poeta y dramaturga Carmen Núñez Ureta.
“La dramaturgia arequipeña tiene un desarrollo incipiente, pero a partir del siglo XIX aparecen nombres de creadores, son estos autores políticos, diplomáticos y escritores. Entre los más destacados cito a Juan Cossio (activo en Lima con bastante éxito), Eliodoro F. del Prado, Antonio Belisario Calle, José Benigno Ugarte, Juan Manuel Polar”.
A partir de la segunda mitad del siglo XX destacan el Grupo Laboratorio de Teatro Audaces y el Teatro Experimental de la UNSA (Teunsa) y paralelamente se proyectan los nombres de Carlos Manchego Muñoz, Percy Gibson, Edgardo Pérez Luna, Alfredo Bouroncle, Lucho Álvarez y la primera actriz y dramaturga Delfina Paredes, que hoy cumple 85 años.
En la actualidad hay mucha actividad teatral que es impulsada por autogestión, así tenemos el grupo de la Asociación Cultural Umbral y Artescénica. Entre las instituciones que apoyan este movimiento tenemos a la municipalidad y al Instituto Cultural Peruano Norteamericano.
Grandes obras
No es posible hablar de Teatro si no existe un espacio en donde representarlo. Y uno de estos hitos fue el teatro Fénix. Entre sus grandes momentos estuvieron la Velada Musical para ayudar a los heridos de la Guerra del Pacífico (1883), el 16 de octubre de 1884 se escenificó la obra indigenista Hima Sumac, de la escritora Clorinda Matto de Turner. En 1893 sube al escenario la obra épica El Yaraví de Mariano Melgar. El 27 de abril de 1916 se repone El Cóndor Pasa (género lírico-dramático) de Daniel Alomía Robles y en 1919, la Compañía de Opera de Hipólito Lázaro presenta La Favorita, de Verdi.