Central
José VadilloVila
jvadillo@editoraperu.com.pe
El viaje por la historia de la Marina durará alrededor de 60 minutos. Partirá 8,000 años antes de Cristo y terminará en la actualidad, contándonos sobre el trabajo de los Servicios Industriales de la Marina (Sima) y el BAP Unión, el segundo buque-escuela más grande del mundo.
El Museo Naval del Callao se ubica frente a la Capitanía del Puerto del Callao, en las “barracas del rey”, adyacente a la fortaleza Real Felipe. Son construcciones posteriores al maremoto que en 1746 borró el 90% del primer puerto y a sus vecinos. Desde 1958, las barracas albergan al Museo Naval del Callao.
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Su director, el contralmirante (r) Francisco Yábar, cuenta que a fin de año una réplica del mascarón de proa del BAP Unión, en honor al inca Túpac Yupanqui, se colocará en la esquina del museo para que mire de frente a la plaza Grau, sintetizando en bronce el vínculo milenario del hombre peruano con el mar.
Del Salón de distribución las visitas van a la primera sala de exhibición, donde les hablarán sobre las características de nuestro mar, sus fronteras y las áreas de responsabilidad de la Marina de Guerra. Aquí se reflexiona sobre la contaminación de las playas.
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De Caral a la Colonia
La Sala del Perú Prehispánico es una inmersión al vínculo milenario de los peruanos con el mar. El primer anzuelo pica la cultura Caral, sociedad agrícola que usó el mar para comercializar. De los incas no puede faltar el icónico Túpac Yupanqui, quien llegó a la Polinesia (tema muy estudiado por el historiador José A. del Busto).
El siguiente espacio está dedicado al Perú colonial, que significa nuestra inmersión al universo mercantil. En la pared del lado derecho (estribor) se muestra el desarrollo del arte de navegar y de la guerra en el mar. Y en el lado izquierdo (babor) muestra la historia del Perú y el arte de navegar.
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La evolución técnica de carabelas y galeones a fragatas y corbetas. Sobre los cuatro puntos cardinales de la sala cuelgan los mascarones de proa, para que el visitante tenga una vista, como si estuviera en una chalupa, desde el mar.
Los embates de los corsarios isabelinos obligaron a las autoridades coloniales a formar la Armada del Sur. Y desde aquí se suman a la museografía los modelos a escala de las naves, que ha trabajado Antonio Bedoya Hart, el mejor modelista peruano vivo. Al final de ese primer grupo de salas, el cañón construido en Santa Catalina (La Victoria), en 1806, nos recuerda que desde 1542 hasta finales de la Colonia el país tenía su fábrica de armamentos.
La imagen de Francisco Gil de Taboada, el virrey-almirante, es vital: creó en 1791 la escuela naval y la capitanía de puerto del Callao. Dos peruleras y documentos del XVII demuestran el origen de nuestro licor bandera, el pisco.
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Aires de Independencia
La Marina de Guerra tiene dos comandantes generales fallecidos en combate: Martín Guisse (fundador de la armada peruana) y Miguel Grau. La sala dedicada al Perú republicano muestra una urna con el uniforme de Guisse.
Una tableta presenta imágenes de los progresos del trabajo de Bedoya Hart con un modelo a escala del buque Presidente, en el que trabaja desde hace dos años.
Tecnologías
En solo 20 años del siglo XIX se pasó de la vela al vapor. Con el dinero del boom del guano, el Perú adquirió sus primeros buques a vapor, entre ellos El Rímac.
El siguiente progreso marítimo fue la aparición de la hélice. El Perú adquiere las fragatas made in England: Apurímac (1852) y Amazonas (1854). Un artilugio que cambiará el arte de la naval llegará en 1848: los cañones que disparaban munición explosiva. La madera volaba y se necesitaba otra tecnología. Es momento de los blindados.
Hay una mención especial al gran mariscal Ramón Castilla, quien impulsó el trabajo de la Marina. Compró buques e inició la navegación a vapor en el lago Titicaca (1864). Desarrolló la locomotora Lima-Callao; las capitanías de Chincha y Paita; el fuerte San Ramón en la selva central y la creación de Iquitos para la exploración de la selva.
Hacia 1864, el país construye sus primeros blindados, que eran modificaciones de buques a vela. Los primeros son el monitor Victoria y el blindado Loa (importante en el combate del 2 de Mayo de 1866).
Guerra y siglo XX
Un óleo de Miguel Grau y prendas de otros héroes, como Aurelio García y García y Manuel Villavicencio; y tripulantes conspicuos del Huáscar, anuncian la sala dedicada a la Guerra del Pacífico. Se exhibe la maqueta original del blindado Manco Cápac (1866).
Las salas ulteriores presentan tanto la presencia del Perú en la Antártida y el trabajo de la Marina trasladando los servicios del Estado en las PIAS.
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Para la niñez
Una novedad del Museo Naval es el desarrollo de su compañía de títeres para contar la historia del Caballero de los Mares a los niños de prekinder. Se ha convertido en todo un éxito.
“Queremos que el museo llegue a un público más conocedor. En los últimos 30 años el nivel social de nuestra gente ha mejorado y los niños están más preocupados por el mar y cómo ha sido nuestra historia naval”, explica el director Francisco Yábar, quien desde que llegó hace tres años se ha preocupado en renovar la museografía, “para hacerlo más atractivo a las nuevas generaciones”.
Cifra
40 mil visitantes recibe cada año el museo naval en el primer puerto.