Opinión
Ricardo Velásquez
Abogado, Doctor en Derecho.
En democracia, hay que cumplir no solo con la exigencia de respetar las reglas para acceder al poder, sino que también es importante que el poder sea ejercido respetando la dignidad y los derechos fundamentales, el principio de autonomía, equilibrio y control de poderes, la alternancia periódica en el poder, el pluralismo político, el derecho de la oposición a ser crítica con el régimen y a aspirar a ser gobierno, el ejercicio de una prensa libre e independiente, etcétera.
En tal sentido, todo aquello que se autoproclame democrático y que no respete todos esos principios y reglas, simplemente es un régimen sostenido en la demagogia más descarada y abusiva.
Por otro lado, tratándose de un régimen totalitario, es derecho de los pueblos la desobediencia con el fin de conquistar la libertad. En ese sentido, vale reconocer que el pueblo es el que le otorga legitimidad a un régimen, reconociendo y respetando su autoridad. Cuando ello no ocurre y el régimen carece de consentimiento, en teoría el poder cae, salvo que se imponga por la fuerza, reprimiendo y sometiendo al pueblo a una situación de total sojuzgamiento. En ese caso, estaríamos hablando de una tiranía, en la que hay un total desprecio por la vida humana. Sin embargo, tarde o temprano, solo el pueblo bien organizado derrocará al tirano.
En el caso venezolano, hay quienes pretenden confundir a las personas sosteniendo que el gobierno madurista es un régimen democrático populista de izquierda, toda vez que fue elegido por el pueblo en una contienda electoral democrática, y como tal se debe respetar el período para el que fue elegido. Sin embargo, ello no es cierto, toda vez que Nicolás Maduro alteró la Constitución y las reglas electorales para postular, además, que el proceso se realizó en el marco de restricciones de las libertades políticas y con un sistema electoral controlado por el Poder Ejecutivo. El gobierno de Maduro hace rato que es una dictadura.
Es una regla de los dictadores –o una de sus especialidades– el buscar chivos expiatorios para ocultar su incapacidad al frente del gobierno, además de ser una estrategia para manipular al pueblo y lograr su adhesión con el fin de perpetuarse en el poder. Contra eso también lucha hoy el pueblo venezolano.