Opinión
Oscar Mejía
Profesional de Desarrollo Social
Cuando le pedí que nos acercáramos, vi unos carteles de salud y unas bancas de espera. No pasó mucho para darme cuenta de que la casa había sido construida para ser una posta médica. Consternado, entramos a la oficina donde el joven abrió tres armarios llenos de medicinas cuyo uso aún no había caducado. Pastillas, jarabes, jeringas y gasas nunca habían sido usadas. Este fue, sin duda, uno de los momentos más indignantes que he vivido como profesional del desarrollo social. “Los señores dijeron que vendrían con un doctor, pero eso nunca pasó”, resaltó el muchacho.
Ejemplos como este hay por docenas en todo el mundo. Cuando la ayuda social se encapsula dentro del logro de metas a corto plazo para mostrar “resultados visibles”, se crea un terrible efecto que ‘desempodera’ a las personas que buscamos ayudar, daña su autoestima y autoconfianza, y crea mayor codependencia entre el ayudado y el ayudante.
El tener un corazón para ayudar nunca debe llevarnos a la improvisación de “ayudar por ayudar”, pues así no solo se desperdician recursos y tiempo, sino que también se afecta a personas reales en el proceso de ayudarles, como fue el sentimiento de abandono que resaltó nuestro guía. Hoy en día, el diseño responsable de los proyectos sociales busca corregir esta práctica y gestionar recursos –humanos y materiales– de la manera más eficiente e inclusiva posible. Nos ayuda a plantear un escenario futuro de dificultades y a confiar en la sabiduría popular de la comunidad. Visto así, ¿no podría haberse potenciado algunos de los tratamientos de medicina natural en la comunidad? ¿O buscar formas para capacitar a ciertos aldeanos en el uso de la medicina abandonada? O inclusive, ¿era necesaria una posta médica?, ¿no habría sido mejor un centro comunitario multiusos? Tampoco queda claro por qué el doctor ofrecido nunca apareció. Lo que sí es claro es que la etapa de diseño de un proyecto ayuda a hacernos estas preguntas para identificar la mejor forma de ayuda posible e incluso para saber si nuestra intervención es realmente necesaria.