Opinión
Sergio Salas
Abogado, Músico criollo
Cuando inicié mi recorrido en el mundo del criollismo en el 2001 ya había algunos jóvenes que junto con el reconocido compositor Mario Cavagnaro habían iniciado su carrera en el conjunto Avanzada Criolla. Ese grupo humano asentó los cimientos para convertir a varios de esos jóvenes en excelentes intérpretes de nuestro cancionero. Al primero que nombro es a Carlos Castillo Grados, excelente cantante desde aquellas épocas, respetuoso por la tradición, y uno de los que buscó la fuente directa de los mayores para conocer las historias detrás de las canciones. Tiene en su haber varias producciones discográficas y es un digno representante de nuestro género.
Hacia el 2004 me invitaron a un programa radial y cuando llegué a la cabina ahí estaba ella, la voz femenina del conjunto estable: Katherine Cuadros Meza. Ahí fue la primera vez que la escuché cantar, y si mal no recuerdo fue justo el vals ‘En vano’, de Mario Cavagnaro. Ella ha grabado dos CD y participó en uno adicional con el conjunto De Antaño. Recientemente, la vimos en un programa de televisión donde desplegó una puesta en escena que gustó a los criollos (y a los que no lo son) demostrándonos que “sí se puede” impresionar con música criolla al público. Todo está en cómo se presenta.
Tendré siempre un profundo respeto por Pamela Abanto, cantante con personalidad y temperamento escénico capaz de cautivar al público desde la primera nota. Además, es una de las pocas artistas criollas que ha apostado por mostrar su trabajo mediante videoclips, herramienta fundamental hoy en el mundo de la música a escala mundial.
Quien también ha encontrado en los audiovisuales una forma de mostrar su talento y profesionalismo es Michael Abanto. Lo conocí hacia el 2012, y reconozco que la fuerza interpretativa, los colores de voz y el registro vocal que posee son impresionantes, fuera de lo común, y lo sabe explotar. Sin duda, es un excelente artista.
Una vez estábamos en la cabina de Radio Nacional y yo había coordinado para que la artista invitada de ese día en El Óscar del Criollismo cantara la canción ‘El dueño ausente’, de Chabuca Granda. Ya la había escuchado y sabía lo que podía transmitir en el momento exacto de la canción. No me equivoqué. Ketty Villaverde emocionó no solo a Óscar Avilés, sino también a todos los que la escuchamos esa tarde. Recuerden algo: quien emociona al público con su canto alcanzó ya la categoría de intérprete, y ella, vaya que lo es.
Con Araceli Poma me une una larga amistad desde que ambos éramos estudiantes de derecho en la misma facultad, y desde ahí ya destacaba por su canto. Ella realiza un trabajo fino y muy bien cuidado. Nos enseña con su trabajo que el negocio de la música no solo son las notas musicales, sino que también se complementa con la fotografía, el video, las redes, los vestuarios, pero sobre todo que el Perú es uno solo y por ello interpreta con propiedad tanto música de la costa como de la sierra.
Tengo el privilegio de trabajar con una gran amiga e intérprete. La he visto cantando desde las épocas en que ambos estudiábamos en el mismo colegio y para mí es un lujo acompañar con mi guitarra el canto de Sheilla Tang, especialista en tonderos y en las medias voces. Confieso que hay veces en las que para mí un determinado arreglo vocal es imposible por la dificultad que implica; no sé cómo, pero ella lo hace. Sheilla transmite sentimiento y sinceridad, por eso su canto “llega al corazón y busca el alma”.
Emely Castro es la más joven de los aquí nombrados. He visto videos de ella de muy niña, acompañada del gran Rafael Amaranto; hace unos meses, la escuché en vivo y para mí fue una revelación. Una voz prodigiosa, sin duda, con muchísima proyección y que estoy seguro de que llegará lejos. Emely no es el futuro, es el presente.
Talento hay, y cuando los vean y escuchen, así como yo, ustedes también dirán: El criollismo está vivo. Apoyemos el talento peruano. No esperemos que otros lo hagan cuando está en nuestras manos.