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SESQUICENTENARIO DE LA I. E. DOS DE MAYO

Alma mater chalaca

Fue el 26 de enero de 1865 cuando por ley se declara de necesidad pública la creación de un colegio nacional para el Callao. Sin embargo, al estallar la guerra con España, la defensa del primer puerto demandaba cañones antes que libros.

Solo tras asegurar la independencia del Perú y América con el triunfo del 2 de mayo de 1866, el Congreso aprobó establecer en el primer puerto un colegio nacional de instrucción media. La norma, que ponía énfasis en la importancia del Callao en la vida nacional, fue promulgada el 22 de agosto de 1868 por el presidente José Balta.

De acuerdo con el investigador Ricardo Gonzales –administrador de la página El Callao que se nos fue, con 15,000 seguidores en redes sociales–, es en este momento que la institución toma el nombre de Dos de Mayo, en homenaje a los héroes del Combate del Callao.

Primeros pasos

El colegio empezó a funcionar con 50 alumnos. Su primer director fue el pedagogo francés Teodoro Morinieri. Se enseñaba asignaturas como matemática, francés e inglés y en los talleres se preparaba a los jóvenes para el trabajo en oficios como zapatería y ebanistería.

Las primeras clases se dieron en un inmueble alquilado, ubicado en la calle Constitución, donde funcionó hasta 1873, cuando el Gobierno otorgó una partida de 150,000 soles al concejo provincial chalaco para que construya un local nuevo que finalmente se edificaría adosado al Real Felipe. Allí funcionaría hasta 1881, cuando fue ocupado y utilizado como cuartel por el ejército invasor chileno.

Héroe del Pacífico

En la hora más aciaga para hacer frente a la ocupación chilena, los dosdemayinos se alistaron en el batallón Guardia Chalaca y en la Guarnición de Marina. Emiliano José Vila Liseras, de la promoción 1877, ofrendó su vida en Huamachuco, en 1883. Reconocido como héroe, su busto ha sido develado como parte de las celebraciones por el sesquicentenario del colegio.

Durante el proceso de reconstrucción no se asignaron recursos para la reapertura del colegio y su local sirvió como sede de una escuela-taller, de un teatro, del Cuerpo de Bomberos y del Consejo Provincial hasta que en 1925 fue destruido para dar paso a la restauración del Real Felipe. Entonces, muchos chalacos multiplicaban esfuerzos para estudiar secundaria en el Guadalupe o en colegios particulares como el San José Maristas y el América.

Una nueva etapa

Recién el 22 de diciembre de 1934 por Ley N° 7958, promulgada por el presidente Óscar R. Benavides, se restablece en el Callao la institución educativa de segunda enseñanza de instrucción comercial con su original nombre: Colegio Nacional Dos de Mayo.

La norma creaba un gravamen al “carbón de palo” que se desembarcaba en el puerto, en la proporción de cinco centavos por saco. La Aduana recaudaba ese impuesto y lo depositaba a la orden de la Junta Económica del colegio. El Gobierno le asignaba una partida especial para la compra de un gabinete de física y química y aparatos de gimnasio.

Pasarían 55 años para que volviera abrir sus aulas. En 1936, reanuda actividades en su local, entre las calles Estados Unidos y Calle Nueva, en Chucuito. La dirección recaería en Santiago Wagner y habrá casi 200 alumnos, entre cuarto y quinto de primaria, y educación media.

Gran Unidad Escolar

Tras el terremoto de 1940, la biblioteca y algunas aulas se vinieron abajo. En 1943, durante el gobierno de Manuel Prado se colocó la primera piedra, pero la obra recién se iniciaría seis años después, gracias al empeño puesto por el presidente Manuel A. Odría en la edificación de grandes unidades escolares. Para 1950 ya se habían construido los dos primeros pabellones.

En ese entonces, era director el doctor Juan Dextre, quien el 2 de mayo de 1950 señaló en su discurso inaugural que el imponente y hermoso edificio sería no solo el santuario en el que se guarden la más puras y nobles emociones patrióticas de la brillante juventud que se eduque en sus aulas, sino que se alzara majestuoso, señalando a las generaciones del porvenir el nacimiento de una nueva era en la educación pública.

El moderno colegio se levantó en un área de 9,104 m2 con dos plantas. Pasó a contar en total con 42 aulas de enseñanza: 25 para secundaria, 10 para la sección comercial, 5 para la sección primaria y 2 para el área de iniciación técnica, además de 7 gabinetes para secundaria, laboratorios y una sala de mecanografía.

En el patio de deportes se equipó un gimnasio. Además, el local tenía sala de proyecciones, sala de lectura y biblioteca de música y dibujo; 16 oficinas administrativas, sala para profesores y un departamento de seis piezas con vista al Patio de Honor para uso del director residente.

Para 1955 ya superaba los 2,000 alumnos. Su escolta y representantes deportivos siempre se esperaban para el cierre de los desfiles escolares del Callao. Fue en 1956 que el profesor Joaquín Ugarte y Ugarte creo el famoso dicho ‘No hay gallo más gallo que un gallo del Dos de Mayo’ para alentar en sus alumnos el espíritu deportivo.

Para la década del sesenta, los profesores eran selectos, muy respetados e impecables. Eran tiempos en los que el orden y la disciplina se imponían en la GUE Dos de Mayo, lo cual marcó a muchas generaciones.

En el Dos de Mayo se enseñaba media común, industrial y comercial. Se egresaba con un oficio preparado para trabajar en aduanas, bancos y para aportar mano de obra calificada en áreas técnicas como carpintería, electrónica, fundición, torno y mecánica.

Por esos años se estudiaba en dos turnos y los alumnos regresaban a almorzar a sus casas o iban a los refectorios escolares. Se usaba uniforme tipo comando, con corbata y galones azules en primaria, y rojos en secundaria.

La institución educativa tiene historia y una misión que el maestro Diego Camacho supo plasmar en la letra de su himno: “Lograr la cultura, armoniosa, completa, integral. Y ser dignos de buena ventura por Dios, la Patria y el hogar”. (Raúl Borda Pacheco y Manuel Loyola Zapata)