• SÁBADO 4
  • de abril de 2026

Opinión

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Enfoque

Lima: de Ciudad Jardín a ciudad feliz

Teresa Salazar Allain

Trabajadora Social y Abogada.

Los tiempos han cambiado, mucha agua del río Rímac ha corrido por nuestra ciudad, lo que no es peor ni mejor, simplemente que Lima ha crecido, el concreto reemplaza las áreas verdes y queremos que nuestra “tres veces coronada villa” sea una “Ciudad feliz”, una urbe sin diferencias entre los que tienen y no tienen.

Dicen que encontrar la felicidad es la búsqueda humana más antigua. Los filósofos griegos coincidían en que ello era la razón del ser humano, lo que mueve al mundo. Hoy buscamos la felicidad en el trabajo, en el campo, en la casa, en la ciudad, y cuando hablamos de la felicidad en la ciudad pensamos en el bienestar ciudadano.

La felicidad urbana es la calidad de vida en las ciudades y hay indicadores que pueden ilustrarnos al respecto: contar con áreas verdes, con actividades culturales, instalaciones deportivas y de esparcimiento, seguridad ciudadana, transporte seguro, sostenibilidad ambiental, servicios básicos, aire limpio, reciclaje de residuos, centros de abasto, educación cívica... y todo lo que contribuya a mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía son características de urbes sustentables y felices. Una ciudad es también feliz cuando su población camina, cuenta con espacios de descanso y de encuentro, sin diferencias entre los que tienen y no tienen con una sensación alterna de continuidad y diversidad, con un ritmo propio y contagioso, necesariamente humano, marcado por quienes la habitan y no por las pautas comerciales y, menos aún, por el tráfico incesante.

Muchos urbanistas señalan que más importante que el crecimiento económico o la creación de riqueza es el bienestar, la felicidad urbana.

Hacer este tipo de reflexión respecto a querer una ciudad feliz es un nuevo discurso y un nuevo reto acorde con la modernidad de los tiempos.

El urbanista canadiense y especialista en diseño urbano y felicidad Charles Montgomery, autor del libro Happy City y abanderado de un movimiento que intenta redefinir el progreso calle a calle, barrio a barrio, señala que “las ciudades nacieron como proyectos de felicidad colectiva” y añade que el ágora de la vieja Atenas, la Piazza romana, la playa fluvial del Sena o las tumbonas del Times Square en Nuev York son, a su entender, manifestaciones de ese deseo compartido de bienestar que es esquivo hoy en nuestras ciudades.

Lograrlo tomará tiempo, aunque es posible hablar de una serie de acciones que se pueden empezar y que permitirán encaminar a nuestra capital para que sea más atractiva.