Opinión
Abel Gutiérrez Ramos
Ingeniero, Gerente General de Termoinox
La energía solar es una de las energías renovables y limpias que tiene mayor potencial en nuestro país, pero cuya producción aún es mínima, en vista de que gran parte de la energía que utilizamos se genera en las centrales hidroeléctricas y termoeléctricas que consumen combustibles fósiles. Otras fuentes, como la energía eólica, también son incipientes en el país.
La producción de la energía solar se encuentra en un franco desarrollo en nuestro país y cada año crece de manera sostenida. En conjunto, la producción de energías renovables (en especial solar y eólica) ya representa entre el 3% y 5% de la energía que se consume en nuestro país.
Una forma de aprovechar la energía solar es mediante los calentadores solares, que se utilizan de manera creciente en algunas ciudades del sur y del norte, como Arequipa, Puno y Cajamarca, pero que podría masificarse en diversas zonas urbanas y rurales del territorio nacional, en razón de que el Perú, por su ubicación próxima a la línea ecuatorial, tiene una elevada radiación solar anual. Se estima que en el país existen de 65,000 a 70,000 termas solares, mayormente en la ciudad de Arequipa.
La masificación de esta energía no solo aportará cuidado del medioambiente, sino que puede convertirse en una herramienta para el desarrollo de zonas rurales, donde difícilmente llegan las redes energéticas convencionales. La energía solar puede desarrollarse a corto plazo y es la opción más al alcance en muchas áreas de nuestro país.
Según el Comité de Operación Económica del Sistema Interconectado Nacional (COES), se tiene energía eléctrica “eficiente” solo hasta el 2021, luego se tendría que recurrir a las generadoras a diésel que, además de ser muy costosas, tienen un proceso de producción que contamina el ambiente de manera importante, por lo que urgen nuevas fuentes generadoras eficientes y limpias.
Son múltiples las formas de aprovechamiento de la energía solar, como la fotovoltaica, que convierte la energía del sol en energía eléctrica, y la térmica, que mayormente se aprovecha para calentamiento de agua con termas solares, secadores y cocinas solares, entre otras opciones.
El potencial de la energía solar puede servir para la calefacción de ambientes, calentamiento de agua de uso residencial e industrial, y en el sector productivo, por medio de secadores de granos en la agricultura andina y también en el proceso de potabilización del agua. Se trata, sin duda, de un recurso al que debemos mirar con la mayor atención.