• SÁBADO 4
  • de abril de 2026

Opinión

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Estado laico, pueblo creyente

Jéssica Chirinos-Pacheco

Directora de la Maestría en Derecho Canónico - Universidad Católica San José

Estas son solo algunas de las manifestaciones del pueblo peruano para expresar libremente su fe. Son manifestaciones con una historia sólida que, desde hace casi 500 años, nos muestra a un pueblo creyente, un pueblo con devoción, que no oculta ni enmascara su fe, como quisieran algunas ideologías dedicadas a desbaratar conceptos tan antiguos como el de libertad religiosa.

Hay estrechez de miras en esas ideologías, puesto que olvidan siglos de historia y pretenden enfrentar el futuro desvinculándose del pasado. Sostienen que un estado laico no tendría por qué reconocer a la Iglesia católica “como elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú” ni prestarle “su colaboración”.

La libertad religiosa es uno de los “cimientos de la sociedad democrática”, como lo reconoce la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Consiste en la inmunidad de coacción en materia religiosa, por lo que nadie puede ser forzado a actuar contra su fe ni impedido de profesar su religión en privado o en público, ya sea individualmente o congregados en iglesias, confesiones o entidades religiosas.

Nuestra Constitución Política, en su artículo 2°, inciso 3, lo consagra entre los derechos fundamentales de toda persona y, por tanto, exige del Estado la toma de medidas encaminadas a garantizar su ejercicio mediante una adecuada regulación normativa.

Que un Estado como el peruano se consagre laico no excluye que cada ciudadano sea libre de manifestar sus creencias. Y queda claro que el Estado no es el creyente, lo es el pueblo. En este sentido, el principio de laicidad del Estado supone que este valore positivamente el factor religioso en vistas al bien común garantizando su ejercicio, sin que esto implique, por parte del Estado, forma alguna de confesionalidad.

En consecuencia, el Estado está alejado de una actitud laicista proscribiendo o limitando el hecho religioso. Si actuara de este modo, se vería afectado el derecho de libertad religiosa en cuanto impondría una determinada visión del hombre.