• DOMINGO 5
  • de abril de 2026

Opinión

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El amenazante mundo de la amapola del opio

Alejandro Vassilaqui

Director ejecutivo-CEDRO

Los reportes de las Naciones Unidas indican que el mercado mundial de opiáceos parece mantenerse estable no obstante las grandes variaciones regionales. Hay indicios de que el consumo de heroína está repuntando en algunos países en que había disminuido. Durante el decenio anterior, aumentó en América del Norte, lo que se reflejó en un mayor número de muertes relacionadas con esa droga. Sin embargo, se observan los primeros indicios de un repunte del mercado de la heroína, como el incremento de la disponibilidad y su consumo en algunos mercados de Europa, así como el gran aumento del volumen de algunas incautaciones de heroína destinada a Europa.

Ante esta situación de un mercado emergente y una posibilidad de disminución de la oferta, el Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (Cedro) advirtió, desde finales de la década de 1990 e inicios del nuevo siglo, que la tendencia del narcotráfico era situarse en las fronteras norteñas de Ecuador y Colombia mediante la aparición de un nuevo cultivo ilegal: la amapola del opio, cultivo que también se expande en otros territorios, como Cajamarca.

Una vez más se están escuchando testimonios de campesinos que siembran amapola del opio por la pobreza en que se encuentran, pobreza que es real y a la que hay que combatir intensificando la presencia del Estado. Pero se trata de una pobreza muchísimo menor a la que sufren más del 95% de los campesinos de las comunidades altoandinas.

Es preciso impulsar un cambio ético. No habrá desarrollo verdadero en medio de la ilegalidad. Basta visitar las antiguas mecas del narcotráfico y constatar su estado de desarrollo, y cómo tantos jóvenes han frustrado sus vidas al ingresar en el circuito ilegal.

Es imperativo recordar que la presencia del narcotráfico, con sus acciones de fuerza y dominio de las zonas, esclaviza y hace dependiente al campesino. Situación que es necesario resolver para alcanzar un verdadero desarrollo en las zonas que hoy producen tanto coca ilegal como amapola del opio.

Aún estamos a tiempo para detener esta nueva amenaza a la institucionalidad, al desarrollo del país y a las generaciones presentes y futuras.