• JUEVES 12
  • de marzo de 2026

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Sin afectar la capacidad de elegir de los consumidores

La salud pública y el alza del ISC

Víctor Lozano Alfaro

vlozano@editoraperu.com.pe

Beber una cerveza en compañía de amigos; fumar un cigarrillo por el simple placer de hacerlo; o beber una gaseosa para aplacar la sed o para acompañar nuestras comidas son acciones muy comunes en la sociedad. Sin embargo, se trata de productos que no son esenciales para las personas e inclusive algunos de ellos, como es el caso del cigarrillo, resultan altamente perjudiciales para la salud.
Consciente de esta situación, el 9 de mayo, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) dispuso la modificación del ISC, que grava las bebidas alcohólicas, azucaradas, cigarrillos, combustibles y vehículos para alinearlos a las externalidades que los consumos de dichos productos generan en la salud y bienestar de las familias peruanas.
De acuerdo con el MEF, en los últimos años se observó un incremento en la demanda de varios de estos productos. No obstante, los recursos disponibles para atender las consecuencias generadas por el consumo de estos bienes han disminuido. 

Combustibles
Así, en el caso de los combustibles, la emisión de monóxido de carbono (CO2) mantuvo una tendencia creciente por el mayor consumo de estos productos, contraria a la recaudación del ISC a estos productos, la cual pasó de 1.6% del producto bruto interno (PBI) en el 2003 a 0.4% en el 2017.
En lo que a cigarrillos, bebidas alcohólicas y bebidas azucaradas se refiere, la entidad ministerial reveló, de acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Harvard, que el Estado destina, en promedio, alrededor de 24,000 millones de dólares anuales en servicios de salud para atender enfermedades generadas por el consumo de estos productos, lo que equivale al 11% del PBI anual.
“El objetivo [de estas medidas] no es recaudar más, es cuidar la salud y cuidar el ambiente”, enfatizó el presidente de la República, Martín Vizcarra.
La modificación del ISC también está ligada a la recaudación. El abogado tributarista Jorge Manini asegura que medidas de este tipo se aplicaron en el país cuando nuestros ingresos fueron menores a los egresos.
“Todos los gobiernos lo hacen, es decir, buscan formas para amortiguar el efecto de la falta de ingresos y así continuar con la labor de ampliar la base fiscal, la cual, debo precisar, es una labor de largo aliento”.
Evasión
En los últimos 12 años, la evasión del impuesto general a las ventas (IGV) disminuyó de 40% a 29%, pero el impuesto a la renta (IR) no lo hizo. “La evasión del IGV ha vuelto a aumentar y ya estamos en 37%, por lo que medidas de este tipo resultan oportunas”.
En el caso de los cigarrillos, la medida tiene una mayor orientación sanitaria. “En este caso, sí podemos hablar de una cuestión de salud. Es necesario especificar que la recaudación del ISC por cigarrillos mostró una tendencia decreciente, precisamente por las acciones destinadas a desincentivar su consumo”.

Libertad absoluta
Para el especialista, la modificación del ISC no afecta la capacidad de elegir de los consumidores, pues no resulta prohibitiva en ninguna circunstancia.
“Las personas que deseen consumir determinados productos, a sabiendas que son perjudiciales para su salud, pueden seguir haciéndolo. No obstante, deberán pagar más por ello y no tendrán que esperar que el Estado destine recursos en su atención, cuando esos fondos pueden orientarse al desarrollo de obras de significativa relevancia para la población”.

Inversión en obras
Resulta mucho más económico, por ejemplo, invertir en obras de saneamiento (agua potable y desagüe) que hacerlo en la atención de enfermedades derivadas por la falta de estos servicios básicos.
“Lo mismo sucede con las aguas azucaradas, cuyo tratamiento de enfermedades derivadas de su consumo resulta sumamente caro para el Estado”.
El sentido de la norma es gravar aquellos productos que el Estado no desea que se consuman o, por lo menos, que su consumo sea mínimo.

OPINIÓN

La medida no es sorpresa

Matilde Schwalb

Directora del Centro de Liderazgo, Ética y Responsabilidad Social de la UP.

Uno de los propósitos de incrementar el impuesto selectivo al consumo (ISC) es desalentar el consumo de productos que, se sabe, tienen un impacto nocivo en la salud y el medioambiente. Esta medida es algo así como un “vamos a sincerar los precios”. 
La respuesta inmediata de los consumidores es buscar alternativas. Por ende, habrá una migración de la demanda de estos productos (que van a subir de precio) hacia otros que no registraron esta alza, es decir, habrá un aumento en el consumo de productos saludables. 
Sin embargo, se necesitan más medidas complementarias y orquestadas, no solo por el Estado, sino también por la empresa, que debería tener un interés para que el público sepa qué es lo que está consumiendo. 
Creo que es una señal muy clara de que en realidad las empresas debieron tener en cuenta. No debería ser una sorpresa esta medida. Si hubiera habido una autorregulación a escala gremial, probablemente no habría necesidad del incremento del ISC.