Central
maylas@editoraperu.com.pe
Una de esas tradiciones es el kasarakuy (vocablo quechua que significa “matrimoniarse”). Esta fiesta se celebra solo en agosto y coincide con otros festejos, como miska churay, wasichakuy y la ofrenda a la Pachamama. Por este motivo, los jóvenes esperan hasta el octavo mes del año para formalizar su relación de la misma manera como lo hicieron sus padres y los padres de sus padres.
Nuestro reportero Carlos Lezama fue testigo de una de estas fiestas durante uno de sus últimos viajes a Cusco. Él llegó hasta la comunidad Huancarani al enterarse del kasarakuy que celebraban Flavio Huaracca Huaracca, de 25 años, y Yolanda Quispe García, de 24 años.
Una de las características de esta ceremonia es que toda la población participa. En este caso, los habitantes de las comunidades de Quisicancha y Queuña Grande, de donde provienen los jóvenes contrayentes, formaron parte del ritual. Flavio y Yolanda forman una joven pareja seguidora de la Iglesia evangélica y por ello el kasarakuy se adecuó a los nuevos rituales. Después de la ceremonia religiosa, en la que ambos vistieron de manera formal, procedieron a cambiarse para lucir sus atuendos típicos.
Los cantos y bailes tradicionales dieron paso a los rituales religiosos actuales. Tampoco hubo chicha de jora, solo gaseosa para los novios, familiares y amigos, pero igual la alegría reinó en tan desbordante fiesta tradicional.
La tradición inalterable
Agosto es el mes de los kasarakuy en las comunidades cusqueñas. En ese fecha, la cultura andina también celebra el “mes de la espiritualidad”, que coincide con el mes de la Pachamama. Como una forma de homenaje, las familias echan serpentina y hojas amarillas en las puertas de sus viviendas.
El ritual a la Pachamama se inicia el 1° de agosto, coincidiendo con el comienzo del año agrícola. Es una fiesta no solo de veneración a la tierra, sino también de limpieza y purificación.
El kasarakuy es la ceremonia simbólica del amor para aquellas parejas que desean renovar sus votos. Este ritual ancestral es ambientado con flores y hojas de coca.
El matrimonio andino es una secuencia de diversas ceremonias que anteceden al matrimonio religioso cristiano que se inicia con los cortejos realizados por el varón durante las principales fiestas del pueblo o en determinadas actividades productivas, como el pastoreo, la siembra o el comercio.
La organización del kasarakuy corre a cargo de ambas familias y de dos parientes conocidos como padrino y arapadrino. Cada familia tiene la obligación de preparar en sus casas los adornos, la comida y la bebida que ofrecerán durante la ceremonia.
Atuendos y rituales
Ese día, el novio viste poncho y un chullo ricamente decorado, pantalón de vestir y un bolso pequeño, en el que lleva coca para chacchar.
La novia luce un vestido tradicional, especialmente confeccionado para la ceremonia. Su cabeza luce adornada con ganchos, una pequeña pollera con bordados y una chaqueta. La confección de este vestido está a cargo de artesanos bordadores de la comunidad.
La comida es muy especial, se preparan lechón y cuy al horno. También elaboran meriendas que incluyen tortilla de maíz, chuño, soltero de habas y cochalluyo, papa y otras delicias.
En medio del festejo, además de bailar, se realiza el paltasqa, que es similar a la palpa huanca, es decir, los familiares e invitados cuelgan en las polleras de los novios dinero al ritmo del huaino. La tradición ordena que al final de la fiesta se cuente el dinero regalado. Lo ideal es que la novia obtenga más dinero. Eso significará que le irá bien a la pareja y no les faltará nada. Si gana el novio, no hay buenos augurios.
Durante el paltasqa no solo se regala dinero, sino también animales, ollas, enseres y hasta carros. Antes, las fiestas duraban cerca de una semana; en la actualidad, dos días, pero son fechas especiales que la comunidad celebra de manera especial, como antes, como siempre.