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¿En qué deberíamos de concentrarnos en nuestro camino hacia la modernidad, en estos cuatro años que nos quedan para celebrar el bicentenario? Los expertos del campo social coinciden en la necesidad de darle un enfoque de territorialidad a las intervenciones del Estado, y mejora la articulación entre los diferentes niveles de gobierno, para dar certeros golpes a la burocracia y corrupción, sin olvidar la inclusión y un verdadero desarrollo de todos.
1 Enfoque territorial
Para Marcela Chueca, directora de la maestría de gerencia social de la PUCP, los esfuerzos deben estar puestos en el sector rural y con un enfoque de territorialidad, que permitirá “desarrollos regionales que logren productividad, mejor calidad de vida y equidad, ofreciendo las mismas oportunidades de acceso al empleo y educación”, sostuvo.
Para la antropóloga, con “la orientación territorial” se gana inversión alrededor de un proyecto elegido por la región o la zona, a partir de lo mejor se asegura que la rentabilidad sea redistribuida en términos monetarios y políticas sociales.
Chueca advirtió que si bien “la gerencia del entorno es dificilísima”, porque hay que definir un objetivo alrededor del cual la gente se reunirá, esta no es imposible, como ha quedado demostrado en el caso peruano con el proyecto Sierra Productiva.
“El Gobierno podría hacer un piloto, sobre todo en lugares donde hay canon. De esta manera eliminaríamos la trata de personas, el esclavismo, porque hay recursos. El enfoque territorial nos permitiría luchar contra la corrupción, con gente ética”, refirió.
2 Mancomunidades
El país debe mirar hacia las cuencas, aconseja el economista Juan Sánchez, para quien la protección y buena administración del agua deber ser una prioridad, que disminuiría considerablemente los conflictos sociales en el país.
Sánchez, responsable de las bases que dieron vida a la mancomunidad de la cuenca de Lurín, manifestó que “el modelo de gestión de cuencas con enfoque ambiental y territorial es perfectamente replicable en todo el país”.
Nos permitiría, dijo, una mirada integral del territorio y no “una partida en pedacitos”, como ocurre actualmente, además de poner por delante a los actores sociales de la jurisdicción, ya sean municipios, comunidades o empresas, “y es que todos tienen algo que decir respecto a ese espacio”.
“Para que funcione este enfoque, debemos mejorar la administración de agua y de los recursos naturales. Luego, lograr cambios tecnológicos y productivos en el manejo de la agricultura campesina y, finalmente, trabajar en la generación del empleo. Cuando la gente tiene agua, tecnología, producción, mercado y empleo, los jóvenes empiezan a volver de la ciudad, y eso lo demostramos con la mancomunidad Lurín, que ha tenido impacto significativo en más de 20,000 personas”.
3 Mayor articulación
“Entre las metas del bicentenario tenemos varios temas cruciales: reducir la pobreza, así como mejorar la educación y la salud”, destacó Cecilia Medina, con experiencia en el desarrollo social tanto en el ámbito privado como en el público.
Coordinadora del enlace del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social para la región Lima y docente universitaria, destacó que “no se puede diseñar [políticas] desde el escritorio y que, si bien se ha avanzado gracias a políticas focalizadas y recursos, ahora toca trabajar a un nivel micro, en el territorio, con gobiernos regionales, locales”.
Consideró urgente fortalecer la articulación de los actores que se ocupen de la parte social, a fin de lograr que la política social sea exitosa y no se dupliquen esfuerzos.
“En estos cuatro años, los sectores podemos trabajar para ver cómo ofrecemos acompañamiento a los responsables de los programas y así mejorar la ejecución del presupuesto. Muchas veces, los recursos se revierten o se dirigen a otras metas no priorizadas”, comentó.
Medina sugirió fortalecer la Comisión Interministerial de Asuntos Sociales (CIAS) con el fin de que encuentre un espacio legítimo, regional y local que sea su par en el territorio –cuyo nombre cambia en el marco de la descentralización– para que la política tenga mayor efectividad en sus intentos por reducir la pobreza y la exclusión.
4 Sierra Productiva
“Dejaremos de ser una nación en formación cuando hagamos una nivelación de la tremenda brecha que existe entre el Perú moderno y el Perú rural”, dice Carlos Paredes.
El coordinador nacional de Sierra Productiva detalló que en el país existen unos 126,000 centros poblados, de los cuales el 70% se encuentra sobre los 3,000 a 5,000 metros de altura, con gran dispersión, en razón de que su vida la hacen produciendo alrededor del agua.
“No hay que olvidar que en el Perú existen 2 millones 300,000 unidades productivas, el 95% de agricultura familiar. Hay una incomprensión del Estado que desvaloriza la importancia de la pequeña agricultura y eso debe cambiar estos años”, manifestó.
En los 23 años de Sierra Productiva se ha demostrado que con menos de una hectárea es posible alcanzar una producción significativa en pequeños espacios, con un impacto económico y social que puede replicarse en la lucha contra la pobreza.
Comentó también que los agricultores con los que trabaja son proveedores del afamado chef Virginio Martínez y que sueñan con proveer con sus productos a la gastronomía peruana en el mundo. Confía en que esta mirada hacia el mundo rural esté entre las prioridades del Estado durante los próximos años.
5 La madre y el niño
Para Amalia Angulo, la mirada social debe enfocarse en la madre “como transmisora de cultura”, de conocimientos sobre una alimentación saludable, de técnicas adecuadas para salir adelante en la vida y muchas cosas más.
Su experiencia de más de dos décadas como consultora de proyectos sociales, por el Perú, Centroamérica y África le indican que es fundamental seguir trabajando con el binomio madre-hijo, como ocurre en el programa Juntos.
Recordó que ante la muerte de muchas madres en África, a causa del sida, las autoridades tuvieron que ocuparse de muchos niños huérfanos y que existen, aunque el Perú no comparte esa situación sanitaria, muchos niños que crecen abandonados, y eso puede cambiar con la educación de las madres.
Y ya que se habla de educación, sostuvo que es necesario que tanto la empresa privada como el Estado inviertan mucho más en mejorar la comprensión lectora de los estudiantes del país porque eso permitirá“entender lo que estoy leyendo y, además, trabajar en la solución de problemas matemáticos. Esa capacidad es fundamental para tener una lógica y un mejor entendimiento de la vida en general”, resumió. Son aspectos claves por trabajar en los siguientes años.
Gerencia eficaz de programas
El incremento de la inversión en políticas de desarrollo e inclusión social en el Perú ha generado durante los últimos años una demanda de profesionales encargados de gerenciar eficazmente sectores como trabajo, agricultura, ambiente, salud, seguridad social y educación, además de los programas de asistencia y promoción de grupos vulnerables. Los expertos consideran que urge contar con un mayor número de gerentes sociales, que otorguen a la administración del Estado una visión integral y humana para enfrentar los grandes retos en su camino al 2021.
Dato
4 universidades desarrollan una maestría en gerencia social. En Lima, la PUCP y la UNFV.