• JUEVES 2
  • de abril de 2026

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UN NOVELISTA inmortal

50 años sin Alegría

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Su poderosa imaginación le permitió describir los gélidos parajes montañosos de nuestros Andes y dejó constancia de la violencia social que acosó al Perú durante el siglo XX.

Escribió tres novelas fundamentales para nuestra literatura. La trilogía germinó en el extranjero, durante el largo exilio al que fue condenado por sus ideales: La serpiente de oro (1935), Los perros hambrientos (1939) y El mundo es ancho y ajeno (1940) marcaron época y son fuente inagotable para descifrar los grandes problemas.

En sus obras denuncia las miserias y la injusticia social sufrida por los más humildes de una sociedad que se jacta de su modernidad. Para Mario Vargas Llosa, El mundo es ancho y ajeno es, “de algún modo, el punto de partida de la literatura narrativa moderna peruana y su autor, nuestro primer novelista clásico”.

El fiero Vásquez, Benito Castro y Rosendo Maqui forman parte de una epopeya singular, quizá la primera de su género en la narrativa nacional.

Vida dura

Nacido en 1909, en la remota hacienda Quilca, cerca de Huamachuco, Alegría se forjó en la gran biblioteca familiar.

Ya en Trujillo, tiene como profesor al bardo César Vallejo, en el colegio San Juan. El poeta lo mima y guía sus primeros pasos.

El huamachuquino se inserta con rapidez en la vida cultural y política trujillana. Cercanos están los días de la revolución aprista de 1932. Había sido captado por el Apra en 1931.

Se hace periodista de diarios como El Norte y La Industria, donde demuestra sus dotes literarias, en tanto la pasión política aflora a raudales con el ímpetu de los años juveniles.

Cumple prisión durante el gobierno de Luis Miguel Sánchez Cerro. En 1933 se acoge a una amnistía, pero al año siguiente participa en una revuelta social y lo destierran a Chile.

Trinchera de lucha

En el sur se dedica al periodismo. Los tiempos son terribles para el escritor: enferma y se queda sin trabajo. La literatura es su única trinchera de lucha.

Con La serpiente de oro gana el Concurso de Novela Nascimento. Luego resulta victorioso del Concurso Zigzag, con Los perros hambrientos. En 1941 obtiene el primer lugar en el Concurso Latinoamericano de Novela convocado por la editorial Farrar and Rinehard, en Nueva York.

Viaja a Estados Unidos a recibir el premio y permanece en ese país más de una década. “Cuando llegué a Estados Unidos, la gente rebosaba satisfacción y era como si se encontrase en el mejor de los mundos”, escribió en sus memorias Mucha suerte con harto palo.

Con el ingreso de Estados Unidos en la II Guerra Mundial, ocupa un puesto en la propaganda de guerra contra el nazismo. En 1948 rompe con el Apra. En la década de los 50, visita Puerto Rico, México, Cuba y otros países.

En Santa Bárbara, California (Estados Unidos), se reúne con la poeta Gabriela Mistral, quien le dispensaba sincera amistad.

Retorno a la patria

Después de 23 años, el 4 de diciembre de 1957, retorna al Perú, al lado de Dora Varona, la indesmayable cubana, madre de cuatro de sus hijos y protectora de su obra.

En el antiguo aeropuerto de Limatambo lo esperaban su familia, amigos, escritores y un enjambre de periodistas. Era de noche.

“Me sorprendió gratamente la presencia de Manuel Seoane y Antenor Orrego, viejos amigos [apristas], quienes iban a recibirme pasando por encima de discrepancias políticas”, comentó Alegría muchos años después.

Llamó su atención ver entre los asistentes al escritor Enrique López Albújar, quien a sus venerables 90 años se había dado tiempo para estar al lado del colega que retornaba al terruño.

El anciano autor de Matalaché le extendió la mano diciendo: “Al fin lo veo, amigo. Yo me recojo temprano, pero tenía que venir a recibirlo”.

Luego Alegría retornaría a Cuba, donde es testigo del ascenso al poder de Fidel Castro.

A los pocos meses, retorna a Lima y se instala definitivamente en suelo peruano. En 1960 viaja a Buenos Aires, Argentina, donde sostiene una amena charla con Jorge Luis Borges, quien tiene la gentileza de ir a visitarlo al hotel en que se hospedaba.

Borges le pide que se ponga donde la luz perfile mejor su imagen. “De otro modo no lo vería. No me gusta conversar con la sombra…”, le dijo el argentino aquejado por la ceguera.

Diputado por Lima

Alegría ingresa en Acción Popular y apoya la campaña de Fernando Belaunde. En las elecciones de 1963 gana una curul para representar a Lima. Además, fue elegido presidente de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas (ANEA), tras derrotar a Luis Alberto Sánchez, a la sazón rector de la UNMSM.

Meses después, sufre mucho cuando se entera de que sus amigos Francisco Izquierdo y Magda Portal habían renunciado a la institución.

Alegría fallece repentinamente en Chaclacayo, el 17 de febrero de 1967, a las 12:45 horas. El diagnóstico fue hemorragia cerebral. Dora Varona dio a luz a su cuarto hijo, cinco meses después.

Datos

23 años permaneció el escritor lejos del Perú. Estuvo en Chile, EE. UU., Puerto Rico, México y Cuba.

2 veces estuvo preso en cárceles de Trujillo y Lima debido a sus ideas políticas.