Política
Pérez de Cuéllar es uno de los embajadores más prestigiosos de la diplomacia nacional.
Pérez de Cuéllar nació el 19 de enero de 1920, es abogado y diplomático de carrera y estuvo a cargo de la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por dos períodos consecutivos desde 1982 hasta 1991.
Docencia
Se integró al Ministerio de Relaciones Exteriores en 1940 y al cuerpo diplomático peruano en 1944. Paralelamente ejerció la docencia superior como profesor de Derecho Internacional en la Escuela Diplomática del Perú y de Relaciones Internacionales en la Academia de Guerra Aérea del Perú, refiere el Centro de Información de las Naciones Unidas.
En 1961 fue ascendido al rango de embajador y desde entonces representó al Perú en Suiza, la otrora Unión Soviética, Polonia y Venezuela. Diez años más tarde fue nombrado por el Gobierno peruano como representante permanente del Perú en las Naciones Unidas, cargo que mantuvo hasta 1974.
Además, en 1973 y 1974 representó al Perú en el Consejo de Seguridad, en el que desempeñó la función de presidente durante los acontecimientos de Chipre en julio de 1974.
Durante su carrera recibió condecoraciones en cerca de 25 países. En octubre de 1987 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias por impulsar la cooperación iberoamericana, entre otras distinciones internacionales.
De noviembre del 2000 a julio del 2001 se desempeñó como presidente del Consejo de Ministros y titular de Relaciones Exteriores durante el gobierno de transición del exmandatario Valentín Paniagua.
Pérez de Cuéllar es uno de los embajadores más prestigiosos de la historia de la diplomacia nacional y un referente de compromiso con el Perú.
Academia
La Academia Diplomática del Perú (ADP), el centro de formación profesional del Ministerio de Relaciones Exteriores, con autonomía académica y administrativa, lleva el nombre del más ilustre diplomático contemporáneo: Javier Pérez de Cuéllar.
En la ADP Javier Pérez de Cuéllar se imparte la formación intelectual para desarrollar las capacidades necesarias y hacerse cargo con solvencia de las tareas propias de la política exterior del país.
Mediante la educación impartida transmite valores humanos, sociales e institucionales.