Cultural
Mateo Jaika, falleció en Arequipa en 1977. Su obra fue compilada en varias antologías.
“Es un escritor de circunstancias, ardoroso cultor de una literatura telúrica”, diría más tarde el periodista y crítico boliviano Jaime Zeballos.
Se llamaba Víctor Enríquez Saavedra y nació en Puno a inicios del siglo XX. En la ciudad lacustre asistió algunos años a la escuelita Nº 881. Adolescente, no pudo seguir el colegio y se volvió autodidacta. También se dedicó a la tipografía.
Rescate
En la reciente Feria Internacional del Libro de Lima fue presentada la publicación Mateo Jaika. Narrativa completa. La Universidad Nacional del Altiplano la editó “como una manera de hacer justicia a este creador, que ha sido traducido al alemán, compilado en diversas antologías, pero que lamentablemente es ignorado en el territorio patrio”, comentó durante la presentación de esta obra el docente universitario y editor José Luis Velásquez.
Subrayó que fue Alejandro Peralta su descubridor y José Carlos Mariátegui, el artífice de su ingreso al mundo de las letras.
El poeta José Luis Ayala, autor intelectual de esta edición, dijo que “Mateo Jaika ha vencido a sus gratuitos detractores y regresado del olvido para vivir entre nosotros”. En el evento, el maestro sanmarquino Mauro Mamani recreó la obra literaria de este escribano de Estado y narrador altiplánico, a partir de sus primeras colaboraciones en el boletín Titikaka (1928).
Ese mismo año, la revista Amauta editó bajo el título de Relatos aymaras sus cuentos Los Jawqas, Las Chusiqas y La Imilla.
Sus narraciones aparecieron en las revistas Cunan, Folklore, Expresión, Cultura Peruana, La Sierra y en las revistas del Instituto Americano de Arte de Cusco y Puno.
Otras artes
Mateo Jaika, que desterró su nombre de pila para cambiarlo por este de raíces collas, también se destacó en el arte del grabado. Y si el Cusco tuvo en Emiliano Franco y Miguel Valencia a sus mejores grabadores, “Puno puede enorgullecerse de haber sido la cuna de este artista que trabajó junto a Domingo Pantigoso y Leonel Velarde, haciendo hermosas xilografías que ilustraron los poemarios de Enrique Ancieta y Emilio Vásquez, además de graficar los primeros libros ilustrados para niños en el Perú”, asegura José Luis Ayala al Diario Oficial El Peruano.
La antología presentada tiene títulos como Kancharani, que es una selección de cuentos; y Estampas del Altiplano, que tiene seis narraciones costumbristas, entre otros.