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Historia de elecciones

60 años del voto femenino

jvadillo@editoraperu.com.pe

Fotos: Archivo Histórico del Diario Oficial El Peruano

Como dirían los cinéfilos, la precuela a ese 17 de junio de 1956 fue la carta que las nueve integrantes de la Asociación de Abogadas Trujillanas enviaron dos años antes al presidente Manuel Apolinario Odría, el 6 de setiembre de 1954.

Le solicitaban que presentara al Congreso la reforma de los artículos 84 y 86 de la Constitución de 1933 “para que se nos conceda el derecho de ciudadanía activa, esto es, con todas sus proyecciones civiles y políticas, poniendo nuestra legislación a tono con las modernas orientaciones del pensamiento jurídico y armonizada a las nuevas necesidades de la vida social”.

Un año después, el 7 de setiembre de 1955, Odría promulgaba la norma. Y nueve meses después, el 17 de junio de 1956, las peruanas sufragaban por vez primera.

Las políticas

Hay nombres claves para comprender esa historia, como la activista María Julia Luna –fundadora de dicha asociación–; María Colina de Gotuzzo, una de las que fueron elegidas en el grupo de ocho diputadas y una senadora; además, fue la primera mujer miembro de la Mesa Directiva del Parlamento. O la educadora Juana Ubilluz, quien también integró ese grupo histórico.

Queda el eco de su memoria. A María Julia Luna y sus compañeras les gritaban: “¡Machonas, no se metan en cosas de hombres!” cuando reclamaban por sus derechos civiles. El machismo no era exclusivo de las masas: María Colina de Gotuzzo recordaba que en las votaciones congresales los parlamentarios varones no respaldaban a las legisladoras.

Aún así, ellas impulsaron normas a favor del niño, la mujer y las madres gestantes, o el apoyo para que la mujer cesara a los 25 y no a los 30 años de servicio.

En las elecciones

El candidato favorito, Manuel Prado, ya frisaba los 67 años y cerró su campaña dando “un Mensaje a la Nación” en el que prometió llevar al Perú “hacia una auténtica democracia”. Se comprometía a desarrollar un “plan descentralista”.

Un día antes de los comicios destinados a elegir al mandatario para el período 1956-1962, el presidente Odría había sido operado en el Centro Naval de una fractura en el fémur izquierdo. Y tuvo que votar en la Mesa de Transeúntes Nº 6 del Callao, habilitada en dicho centro hospitalario.

Por entonces, las mesas de transeúntes eran una facilidad para miles de provincianos que vivían en la capital y no podían viajar, pero también un dolor de cabeza para las autoridades electorales.

Prado votó en la mesa N° 2261, el local del Servicio Municipal de Transportes, en el Puente del Ejército. El segundo candidato con más posibilidades, Hernando de Lavalle, lo hizo en la mesa 631, en Miraflores; y el tercer contendor, Fernando Belaunde Terry, sufragó en Pueblo Libre.

Las elecciones terminaron a las cuatro de la tarde y a la medianoche culminaría el escrutinio oficial.

“Las elecciones realizadas el 17 del mes actual se han desarrollado en todo el territorio nacional dentro del más absoluto orden y tranquilidad, y las fuerzas armadas de la República han prestado las garantías del caso para que todos los ciudadanos, hombres y mujeres, ejerzan su derecho con la más grande amplitud y libres de toda coacción”, resaltaría el Comunicado Oficial publicado en El Peruano tres días más tarde.

Contexto de un voto

Con un millón y medio de votantes, el del 56 fue considerado el proceso electoral “más concurrido realizado en el país”. Todavía se decía Lima, Callao y Balnearios.

A la par de los comicios, la población estaba atenta a la elección del concurso “Señorita Perú”. Y era natural el discurso paternalista de la prensa: llamaba a las mujeres “damitas”, en diminutivo.

El día de las elecciones, muchas aguardaron durante horas para ejercer su derecho. Los periódicos resaltaron el cuidado que pusieron ellas frente a sus mesas de votación.

La cartelera cinematográfica anunciaba en el cine Biarritz la película Lástima que sea tan canalla, con Sofía Loren y Marcelo Mastroianni. Y el Le París exhibía una comedia picaresca “solo para mayores”: Una cualquiera. El jabón Lux anunciaba que 9 de cada 10 estrellas de Hollywood utilizaban su producto.

Alberto ‘Toto’ Terry, figura de Universitario, era tentado por el Sporting Cristal. En el juego de las tres bandas, Juan Navarra ganaba al ídolo Adolfo Suárez. Y se anunciaba para fines de mes el tercer retorno “de los famosos negros de Chicago”: los Globetrotters. Alianza Lima ganaba el campeonato Apertura a la “U” y Pastorita Huaracina era anunciada entre las figuras de un festival de folclor.

Las autoridades pedían “madurez” a los electores y el mundo se dividía por la ‘Cortina de hierro’, con los rusos como los malos de la película. Los científicos anunciaban que las radiaciones eran un peligro para el ser humano. Marilyn Monroe anunciaba desde Nueva York que volvería al altar, esta vez con el dramaturgo Arthur Miller. Y un cable anunciaba que más museos del mundo adoptaban el aire acondicionado para proteger sus obras de arte.

Ganó Prado con cerca de 100,000 votos de ventaja y a las dos semanas se realizaría el famoso festival de Amancaes, en el Rímac. El resto es historia.

499,256 peruanas votaron por vez primera en las elecciones de 1956.