Convivir
Carnes procesadas son aquellas que han pasado por procesos que alargan la vida del producto o que de manera sustancial cambian el sabor, apariencia y textura. Ejemplos de carnes procesadas son el jamón, el tocino y los embutidos en general, los cuales han pasado por procesos que incluyen diversos tipos de sales, temperaturas y en muchos casos humos o vapores que resultan en productos que duran más tiempo que la carne fresca y que representan un alimento común en nuestra dieta.
La razón por la que estos productos son carcinogénicos, es debido a los químicos que se producen durante su procesamiento y que se acumulan en el producto final.
Según el reporte difundido el mes pasado, bastan 50 gramos diarios de carne procesada para observar el aumento del riesgo al cáncer de colon. Es importante enfatizar que el potencial carcinogénico de las carnes procesadas está directamente asociado a la cantidad del producto consumido. De manera similar a lo observado con el alcohol o el cigarro, un mayor consumo está asociado a un mayor riesgo; sin embargo,
a diferencia del alcohol y el cigarro, consumos moderados podrían tener un beneficio para la persona. No se trata de que usted deje totalmente de comer carnes procesadas y carnes rojas, en cambio, la clave continúa siendo la moderación. Una dieta saludable es una dieta balanceada.