Editorial
La responsabilidad macroeconómica cobra sentido pleno cuando impacta directamente en los sectores más vulnerables. La certidumbre financiera resulta determinante cuando el clima impone retos.
Que el Poder Ejecutivo y el Congreso de la República perfilen el cierre de esta controversia técnica antes del plazo legal del 30 de noviembre constituye un síntoma de madurez política que trasciende la simple conveniencia reglamentaria.
La asignación proyectada de 266,506 millones de soles no encarna una mera fría suma matemática en una planilla contable; representa la arquitectura financiera con la que el país respaldará sus servicios esenciales durante el próximo ejercicio fiscal.
Como bien precisa el titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Elmer Cuba, la labor desplegada por la Comisión Bicameral permitió ajustar la norma hacia demandas ciudadanas impostergables. La incorporación de 5,010 puestos CAS en el sector salud, la formalización gradual dentro del Servicio Civil y la regularización para 226,401 servidores bajo contratación administrativa demuestran que la eficiencia en la gestión del empleo público puede conciliarse con el respeto a las aspiraciones de la fuerza laboral estatal.
La responsabilidad macroeconómica cobra sentido pleno cuando impacta directamente en los sectores más vulnerables. El financiamiento asegurado para los Núcleos Ejecutores de Compras y la reestructuración presupuestal destinada al programa Contigo, que ampara a 142,000 personas con discapacidad severa en situación de pobreza, confirman que el gasto social es el corazón palpitante del equilibrio fiscal.
Del mismo modo, redirigir fondos de agasajos hacia fines superiores o respaldar el entrenamiento de 12,595 atletas olímpicos y 4,322 paralímpicos con miras a los Juegos Panamericanos refleja un transparente sentido de las prioridades colectivas.
La certidumbre financiera resulta determinante cuando la geografía y el clima imponen retos severos. Contar con previsiones sólidas para hacer frente con oportunidad a los estragos del fenómeno El Niño asegura que la capacidad de respuesta del Estado no quede atrapada en trabas burocráticas a mitad de año. El horizonte trazado para la semana del 16 de noviembre exige mantener esta vocación de consenso en el Pleno parlamentario, consolidando un precedente de prudencia fiscal que proyecte confianza hacia la inversión y sosiego a las familias de toda la república.
El verdadero desafío no radica únicamente en aprobar a tiempo este presupuesto histórico, sino en velar por cada sol presupuestado se ejecute con absoluta probidad y dinamismo en cada territorio. La coordinación entre instituciones ha demostrado ser el camino más certero para transformar la planificación fiscal en una herramienta viva de equidad, progreso y bienestar duradero para todos los peruanos.