Año de la Esperanza y el Fortalecimiento de la Democracia
  • VIERNES 6
  • de noviembre de 2026

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Invertir en ciencia para avanzar


Editor
Adan Ríos Delgado

Periodista y magíster en Políticas Públicas


La revista Nature ha publicado un artículo en el cual destaca la ambición de China por liderar la ciencia, la tecnología y la innovación (CTI). Entre otras cosas, informa que los asiáticos planean una inversión equivalente al 7% de su PBI para 2030. Una consulta rápida a nuestro amigo ChatGPT nos revela que la cifra equivale a cuatro veces a la producción total del Perú (PBI nominal). El informe señala que la gran potencia apunta a desarrollar mucho más la investigación básica, en las que se encuentran involucradas disciplinas como la física, la química, la matemática y la biología.

Incluso se atreve a advertir que la inversión china ya habría superado a la estadounidense de acuerdo con cifras de la OCDE. Y esa comparación la hace a modo de crítica hacia la administración Trump porque ha recortado recursos para estas actividades.

Pero China tendrá que superar aún problemas de integridad científica, sobre todo en la regulación y ética en las investigaciones biomédicas.

Otro reportaje de la cadena alemana Deutsche Welle (DW) señala que China planea dejar de depender mucho del mundo para asegurar alimentos para todos sus ciudadanos. Su política de seguridad alimentaria apunta a lograr la suficiente producción agrícola con apoyo de la CTI e importar productos a través de rutas seguras. Tiene enfrente la mala experiencia de hambrunas que golpearon a su población en el pasado, pero también el cambio climático y otras restricciones provocadas por los conflictos internacionales.

Así las cosas, la pregunta que salta a la vista es ¿qué estamos haciendo en nuestro país? Según la política nacional de CTI, el Perú pretende aumentar la inversión en CTI el equivalente al 1% del PBI a 2030, que si lo comparamos con la gran potencia asiática es casi nada. Hoy la inversión apenas llega a 0.18% del PBI. A eso hay que sumar la disminución del financiamiento estatal para las ciencias básicas y el aumento para las aplicadas, por la constante presión de contar con resultados inmediatos. No es difícil entonces pensar que aún el “chip” primario exportador permanezca en nuestra mente. La pregunta es ¿cuánto más podremos avanzar sin hacer un upgrade a nuestro sistema?