Año de la Esperanza y el Fortalecimiento de la Democracia
MARTES 3
de noviembre de 2026
Derecho
DERECHO
Suplemento Jurídica: Energía solar abre oportunidades para impulsar el desarrollo sostenible del Perú
La energía solar como política de desarrollo
Marco Antonio Laura Sobrado
Abogado. Fedatario informático juramentado con especialización en Informática. Egresado de la maestría en Gestión Pública
El desarrollo de las naciones no depende únicamente de la abundancia de sus recursos naturales, sino también de su capacidad para transformarlos en bienestar, oportunidades y progreso sostenible. En este escenario, la energía solar representa una de las alternativas más prometedoras para el Perú, un país privilegiado por sus elevados niveles de radiación solar en amplias zonas de su territorio.
Nuestros antepasados incas comprendieron la importancia fundamental del Sol para la vida. Lo veneraban como Inti, una de las principales divinidades de su cosmovisión, y le rendían culto mediante ceremonias y ofrendas. El Inti Raymi, celebrado en honor al Sol, expresaba su importancia religiosa, política y agrícola. Esta relación con la naturaleza formaba parte de una visión del mundo en la que los ciclos naturales tenían un papel esencial para la organización de la sociedad.
Hoy, siglos después, el desafío consiste en recuperar ese reconocimiento desde la ciencia, la innovación y la gestión pública. Ya no se trata de rendir tributo al Sol mediante ceremonias, sino de aprovechar racionalmente su energía para iluminar hogares, alimentar equipos, calentar agua, impulsar actividades productivas y reducir nuestra dependencia de fuentes energéticas contaminantes.
El Perú tiene la oportunidad de convertir esta riqueza natural en una verdadera ventaja estratégica. La transición energética no debe entenderse como una moda ambiental, sino como una política de desarrollo, competitividad y seguridad energética.
Voluntad política, conciencia ambiental y gestión eficiente
Si contamos con un recurso natural abundante y con tecnologías cada vez más accesibles, ¿por qué su aprovechamiento no alcanza todavía una mayor masificación?
La respuesta no se encuentra en un solo factor. Existen barreras de financiamiento, infraestructura, regulación, información y capacidad técnica. También hacen falta continuidad en las políticas públicas, voluntad política, profesionales idóneos y autoridades comprometidas con objetivos ambientales de largo plazo.
La transformación energética requiere superar la visión cortoplacista de la gestión pública. No basta con anunciar proyectos: se necesitan planificación, evaluación técnica, presupuestos sostenibles, mantenimiento y medición de resultados. Las decisiones deben sustentarse en evidencia, costos durante toda la vida útil de las instalaciones y beneficios ambientales verificables.
Asimismo, las entidades públicas y privadas deben asumir un papel activo en la promoción de iniciativas ecológicas. Concursos de innovación, reconocimientos institucionales, incentivos económicos, proyectos piloto y programas de educación ambiental pueden estimular la creatividad y convertir las buenas ideas en soluciones replicables.
¿Por qué no promover que las instituciones públicas identifiquen sus techos, estacionamientos y espacios adecuados para instalar paneles solares? ¿Por qué no evaluar sistemas fotovoltaicos para alimentar equipos informáticos, iluminación y otros servicios, siempre que los estudios técnicos y económicos lo justifiquen? Incluso las experiencias de menor escala pueden generar aprendizajes útiles para proyectos mayores.
La educación ambiental también debe ocupar un lugar central. No podemos exigir una transformación tecnológica si la ciudadanía desconoce el impacto de sus hábitos de consumo y el valor de las alternativas sostenibles. Cuidar el ambiente no es responsabilidad exclusiva del Estado: compromete a empresas, universidades, instituciones educativas y ciudadanos.
Por ello, resulta indispensable impulsar una política nacional que combine innovación, capacitación, incentivos, inversión responsable y fiscalización. La finalidad no es enfrentar unas fuentes de energía contra otras, sino construir una matriz energética más limpia, diversificada y resiliente, aprovechando cada recurso de acuerdo con sus ventajas y limitaciones.
Convertir la radiación solar en desarrollo sostenible
El Perú necesita cambiar de perspectiva: dejar de contemplar el Sol únicamente como un elemento de nuestro paisaje y reconocerlo también como un recurso estratégico para el desarrollo económico y social.
Masificar la energía solar no significa instalar paneles indiscriminadamente. Exige estudios de viabilidad, almacenamiento cuando corresponda, conexión segura a las redes, gestión de los residuos tecnológicos y mecanismos que permitan que sus beneficios alcancen también a las poblaciones con menores recursos.
La verdadera modernización consiste en articular al Estado, la empresa privada, la academia y la ciudadanía alrededor de objetivos comunes. Una gestión pública innovadora debe identificar oportunidades, facilitar proyectos viables y promover una cultura institucional en la que las iniciativas ambientales no sean excepciones, sino parte de la planificación y de la evaluación de resultados.
El Perú heredó de los incas el reconocimiento del Sol como fuente esencial de vida; ahora tiene la oportunidad de convertir esa herencia cultural en una visión moderna de soberanía energética. Para lograrlo, necesitamos menos indiferencia, mayor conciencia ambiental y decisiones políticas que trasciendan los periodos de gobierno.
El Sol no pertenece a una empresa ni a una ideología: es un recurso natural cuyo aprovechamiento responsable puede contribuir al bienestar de todos. Transformar su energía en progreso depende de nuestra capacidad para innovar, planificar y actuar.
Porque el futuro sostenible no se construye solamente con grandes inversiones, sino también con voluntad, conocimiento, compromiso y pequeñas iniciativas capaces de inspirar grandes cambios.
Iniciativa personal
Durante mi formación universitaria desarrollé la iniciativa “Desafiando la contaminación ambiental siendo eco-amigable”, con la que construí un sistema solar artesanal de bajo costo, utilizando materiales reciclados para generar electricidad, iluminación y agua caliente en un domicilio. La experiencia, difundida en plataformas digitales hace una década, demostró que la creatividad y la iniciativa ciudadana permiten desarrollar soluciones sostenibles con recursos limitados. Sin sustituir los sistemas profesionales, esta propuesta evidencia que la innovación ambiental también puede contribuir al bienestar colectivo.
El Perú cuenta con importantes instalaciones fotovoltaicas en Arequipa y Moquegua, que demuestran el potencial solar para diversificar la matriz eléctrica nacional.
El siguiente paso es impulsar una estrategia que extienda la energía solar térmica y fotovoltaica a viviendas, industrias, hospitales, centros educativos y entidades públicas.