Opinión
Comunicadora social y escritora
Desconozco si los lentes que estoy usando últimamente me han cambiado la perspectiva de la vida, pero creo que hay cosas que podemos controlar y otras (muchas realmente) son imposibles de manejar. Entonces, ¿para qué desvelarnos? Insisto, sé que es más fácil decirlo que hacerlo y he tenido madrugadas sin poder dormir pensando en escenarios apocalípticos de destrucción absoluta (al final, nada de lo que me desveló en su momento sucedió).
Entonces, ¿para qué el agobio? Vivir con el ceño fruncido, llenando nuestro cuerpo de cortisol no nos hará llegar a ningún lado. Tal vez hacer un poco de ejercicio ayude, aunque cuando voy al gimnasio me quiero poner a llorar del estrés que me causan los saltos en los que luego hay que acostarse en el piso y levantarse otra vez. Siento que es una tortura coordinar mano, ojo y pie, mientras me preocupo de que la espalda no se doble demasiado y cargo unas ligeras mancuernas, realmente espero que algún día ese tiempo de tortura me sirva para tener una vejez con movilidad, pero siempre escucho que hacer deporte funciona, tal vez, hay un deporte para cada persona, porque en contraste, cuando salgo a trotar, la vida es bonita, el amanecer me llena de vida y soy feliz. Ya dejé atrás la época de maratones y competencias largas, ahora, solo lo hago para sentirme viva.
De esta manera, vuelvo al principio de que hacer ejercicio, leer, escribir, pintar o hacer algo de movimiento dependerá de nosotros y la actitud que tengamos frente a aquello que hemos elegido practicar. Leer es felicidad absoluta para unas personas y una actividad por cumplir para otras. ¿Qué nos hace felices? Esa respuesta habita dentro de nosotros en lo más profundo de nuestro ser y es ahí donde debemos buscar aquello que nos devuelva la sonrisa y la esperanza en el porvenir porque es necesario mirar la vida con optimismo, no con felicidad tóxica aparentando que todo está bien mientras el mundo se nos rompe por dentro, eso no. El optimismo es tener la confianza de que las cosas pueden salir bien a pesar de que en este momento nada pinta bien, es lograr encontrar algo de belleza, aun en los días grises y lluviosos.
Finalmente, los invito a plantearnos la posibilidad de que las cosas salgan bien y a que confiemos en que la vida sí tiene algo bueno para nosotros, corolario, me quedo con las palabras de Julio Cortázar: “La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose”.