Año de la Esperanza y el Fortalecimiento de la Democracia
VIERNES 30
de octubre de 2026
País
VOACIÓN SIN TREGUA
Lima sur: mil brigadistas llevan la vacunación hasta la puerta de cada hogar
Entre cerros, mercados y calles de 13 distritos, más de mil brigadistas buscaron a quienes tenían vacunas pendientes. Del 19 al 25 de octubre, la Tercera Jornada Nacional de Vacunación movilizó su esfuerzo para proteger vidas.
El despliegue fue total. Las brigadas se internaron casa por casa, desafiando el calor, las largas distancias y los prejuicios de algunas personas. Otros se instalaron en los establecimientos de salud con la paciencia de quien sabe que cada gota cuenta, y muchos más salieron a los mercados y plazas para capturar la atención de quienes pasaban. La jornada tuvo algo de fiesta y mucho de cruzada: bajo las carpas, madres con bebés en brazos, abuelos con bastones y adolescentes con su rebeldía a cuestas se acercaron a completar sus esquemas.
Para los más pequeños, la protección de la tercera dosis de pentavalente alcanzó las 328 aplicaciones en niños de un año, un escudo invisible contra la difteria, el tétanos, la tos ferina, la hepatitis B y la influenza. Y en esa misma edad temprana, la segunda dosis de la vacuna SPR -contra el sarampión, la rubeola y las paperas- sumó 346 vacunaciones. Con cada pinchazo, un cada llanto infantil que se apaga con un beso materno, es una promesa de un futuro sin epidemias para toda la comunidad.
Las gestantes también tuvieron su lugar de honor. Ellas se inmunizaron con 328 dosis de la vacuna Tdap, que las resguarda contra el tétanos, la difteria y la tos ferina acelular. Cuidar a una madre es cuidar a la generación que viene.
En paralelo, la lucha contra el cáncer de cuello uterino cobró un rostro joven: la vacuna contra el VPH se aplicó en 793 dosis a niños y adolescentes, una cifra que habla del esfuerzo por inmunizar a los que pronto serán adultos.
Los abuelos no fueron olvidados. Con la solemnidad de quien ha visto pasar los años, los mayores de 60 recibieron 817 dosis contra el neumococo, protegiendo sus pulmones de infecciones que podrían ser fatales. Así, entre el bullicio de los mercados y la quietud de los hogares, Lima sur tejía una red de protección.
Al final de la semana, las cifras se acumulaban con la contundencia de lo logrado. La meta está cada vez más cerca. En el aire quedó la convicción de que la salud no es un privilegio, sino un derecho que se persigue hasta el último rincón. Los más de mil hombres y mujeres que salieron a vacunar, no regresaron con las manos vacías; regresaron con la satisfacción del deber cumplido y la certeza de que cada dosis aplicada es un paso hacia un país más sano. La jornada terminó, pero el trabajo continuará todo el año, hasta que estemos todos protegidos.
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