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Un individuo armado con una metralleta de tipo Sten disparó varias ráfagas en diferentes puntos de Trappes y La Verrière, poblaciones de alto porcentaje de población de origen inmigrante.
Identificado como Kévin T., nacido en 1987 y con antecedentes policiales, aunque no por radicalismo, fue arrestado minutos más tarde en la vecina localidad de Coignières por agentes de la Brigada Anticriminalidad.
La mayor parte de las víctimas fueron heridas de gravedad, incluida una niña de doce años que recibió ocho impactos de bala y que se debate entre la vida y la muerte.
Arrestaron a familiar
La Fiscalía Antiterrorista señaló enseguida el carácter racista de la acción y puso de manifiesto su premeditación. El sospechoso había preparado en su domicilio un artefacto explosivo casero, con tres bombonas de gas conectadas a un temporizador, aparentemente para hacerlo explotar cuando los agentes acudieran a registrarlo.
Aunque por ahora se desconoce si actuó en solitario, la Fiscalía indicó que ha arrestado a un familiar cercano al sospechoso.
Críticas a la ultraderecha
A medida que se iba conociendo que el autor de los tiroteos tenía en su punto de mira a personas de origen inmigrante, las críticas políticas apuntaron a la extrema derecha, acusada de crear un clima racista en el país.
Su líder, Marine Le Pen, que a primera hora publicó un mensaje de condena vago, se apresuró a matizarlo: “Los primeros elementos de la investigación sobre el asesinato y los intentos de asesinato de Trappes revelan un acto criminal de naturaleza terrorista agravado por el móvil abyecto del racismo. La justicia deberá ser implacable”.
El primero en apuntar a la ideología ultraderechista fue el alcalde de Trappes, Ali Rabeh, que lo consideró como “el primer intento de crimen masivo con connotación islamófoba”, y atacó a quienes “aseguran que todos los males de la sociedad son culpa de los árabo-musulmanes”.
Punto de inflexión
El presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó que el atentado “terrorista racista” en las afueras de París marca “un punto de inflexión en el país”, y lo atribuyó al “ambiente de inestabilidad que están creando ciertos discursos”.“Es la primera vez en nuestro país que se comete un acto terrorista planificado para matar a nuestros compatriotas, a nuestros niños, solo por su color de piel o por su supuesta religión”, aseguró el presidente en visita a Trappes, localidad a unos 30 kilómetros al suroeste de la capital donde comenzaron los tiroteos y donde se produjo el único fallecido.
“Sois franceses, sois la juventud de Francia y esa es nuestra suerte. No bajéis la cabeza, el país os apoyará”, agregó.