Año de la Esperanza y el Fortalecimiento de la Democracia
VIERNES 23
de octubre de 2026
Derecho
DERECHO
Reorganización laboral: ¿cómo aplicar cambios sin afectar los derechos del trabajador?
Cambiar para continuar: la adaptación del trabajo a las nuevas necesidades del negocio
Carlos Nieves
Asociado del Área Laboral del Estudio Olaechea
Esta posibilidad cobra especial relevancia tanto ante situaciones que exigen una respuesta empresarial inmediata como frente al avance de las nuevas tecnologías y la automatización, que pueden requerir una redistribución de tareas, funciones y responsabilidades.
Para atender estas necesidades, la facultad del empleador de organizar el trabajo encuentra su fundamento en la libertad de empresa, que comprende la capacidad de organizar y gestionar el negocio. En el ámbito laboral, se expresa mediante el poder de dirección, que permite impartir instrucciones, fiscalizar su cumplimiento y adoptar medidas disciplinarias dentro de los límites legales.
Como manifestación de este poder, el ius variandi permite al empleador introducir modificaciones en las condiciones de la prestación de servicios para atender necesidades empresariales que pueden surgir durante la relación laboral. Su ejercicio debe responder a criterios de razonabilidad y considerar las necesidades del centro de trabajo.
Estas modificaciones pueden recaer sobre (i) aspectos accesorios, como cambiar el orden de determinadas tareas, o sobre (ii) aspectos sustanciales, por la intensidad de sus efectos sobre el trabajador, como puede ocurrir con un traslado a otra localidad o una modificación relevante de funciones.
En la práctica, el empleador puede adecuar la prestación de servicios, por ejemplo, modificando las horas de ingreso y salida para atender una mayor demanda en determinados momentos del día. Por su parte, el incremento de actividades en una sede puede requerir el traslado de personal para reforzar la operación y asegurar su continuidad. En este último supuesto, la evaluación de la justificación objetiva de la medida, sus efectos y las facilidades otorgadas para afrontar el desplazamiento sobre el trabajador son necesarios.
A su vez, la reorganización del trabajo puede requerir la asignación de funciones inicialmente no previstas. Por ejemplo, una mayor carga de trabajo en un área puede hacer necesario que un trabajador asuma funciones adicionales para atender las necesidades operativas. Esta adecuación exige evaluar su compatibilidad con la categoría y las competencias del trabajador, así como la capacitación, de ser necesaria.
Sobre el ejercicio de esta facultad, los criterios de la Corte Suprema y del Tribunal de Fiscalización Laboral reconocen que no toda modificación constituye, por sí misma, un acto contrario a ley y exigen evaluar su justificación y efectos concretos. En los traslados, adquieren relevancia la necesidad operativa que los motiva y la suficiencia de las medidas destinadas a mitigar posibles perjuicios. Además, la reorganización debe preservar una ocupación efectiva, pues de lo contrario se puede afectar el desarrollo profesional del trabajador.
Por ello, ante situaciones que requieran ajustes en la organización del trabajo, conviene identificar la justificación empresarial y los efectos que el cambio tendrá sobre el trabajador. Documentar ese sustento, comunicar oportunamente la decisión y prever capacitación o periodos de adaptación, cuando correspondan, permite al empleador gestionar el cambio con mayor respaldo jurídico y facilitar su ejecución. Así, el ius variandi se convierte en una herramienta para responder con agilidad a las necesidades del negocio, sostener la productividad y favorecer la continuidad del empleo.