Año de la Esperanza y el Fortalecimiento de la Democracia
  • VIERNES 2
  • de octubre de 2026

País

FOTOGRAFIA

MML aprueba plan urbano para siete distritos de Lima Este: ¿cómo cambiarían en el futuro?

Se propone convertir al valle del río Rímac en un corredor ecoturístico, así como formalizar viviendas en laderas.


Editor
Ronny Isla Isuiza

Periodista

risla@editoraperu.com.pe


El PDU Lima Este abarca una superficie de 58,600 hectáreas e integra a siete distritos interconectados: San Juan de Lurigancho, El Agustino, Santa Anita, Ate, La Molina, Lurigancho-Chosica y Chaclacayo. Este instrumento técnico fue está diseñado para orientar el crecimiento ordenado y la calidad de vida de más de 3,000,000 de habitantes.

Durante la sustentación ante el Concejo de Lima, el arquitecto Guillermo Malca, presidente y director ejecutivo del Instituto Metropolitano de Planificación (IMP), indicó que el plan cubre 10 aspectos clave, entre los cuales se encuentran la “Seguridad y ordenamiento en laderas” y la “Regeneración ambiental del Río Rímac”.

Formalización de viviendas en zonas de riesgo

En comunicación con la Agencia Andina, Malca subrayó que cerca de medio millón de personas de Lima Este habitan en áreas de alto riesgo debido al crecimiento exponencial de viviendas ubicadas en las laderas, con el agravante de que más del 80% de esas edificaciones son informales, ya que “adquirieron” el terreno a traficantes de tierra que no tenían la propiedad del suelo.

En el marco del PDU, el IMP plantea la ejecución de obras de mitigación de peligros en las zonas habitadas. Además, beneficiar a la población con la clasificación de las laderas como zona de reglamentación especial (ZRE-TR1) por cinco años, para acceder al Programa Agua Segura para Lima y Callao (PASLC) que ofrece servicios de agua potable y saneamiento. Al mismo tiempo, podrán formalizar la propiedad de su vivienda con la intervención de Cofopri.

Para revertir la ocupación de las zonas más peligrosas, el IMP plantea el traslado de la población hacia áreas seguras o con riesgo mitigado, una estrategia que podría aplicarse a mediano plazo, y que depende del desarrollo de proyectos de vivienda y regeneración urbana previstos en el PDU.

“Se propone un modelo de regeneración urbana donde las familias entregan sus terrenos informales o titulados para integrarse como 'socias', recibiendo a cambio una vivienda formal y estructuralmente garantizada en conjuntos habitacionales”, detalló Malca, quien precisó que estos proyectos se coordinarían con el Ministerio de Vivienda para aplicar el Bono Salvando Vidas.

Regeneración ambiental del río Rímac

Otro de los aspectos más resaltantes del PDU Lima Este 2026-2036 es el que contempla la regeneración del río Rímac, un ambicioso proyecto que plantea una impactante reconfiguración del principal río de la ciudad a lo largo de 41 kilómetros, con tramos para ciclovías, puentes, vegetación ribereña, arborización e inclusive miradores.

El presidente del IMP destacó que las imágenes de lo que se piensa lograr son “referenciales y conceptuales” y que el Plan de Desarrollo Urbano actúa en un nivel intermedio definiendo la zonificación y la hoja de ruta, dejando los detalles constructivos y las obras de contención definitivas a los proyectos de ingeniería posteriores.

“El PDU no ejecuta obras directamente, sino que sirve de marco para que entidades como la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) u otros actores públicos y privados ejecuten la infraestructura conforme se disponga de presupuesto”, precisó.

Aunque esta visión proyecta un horizonte de 10 años, su ejecución depende de la voluntad política y asignación presupuestal de cada sector. “Se podría lograr en dos años, pero depende de las autoridades, de todos los sectores involucrados y de la voluntad política”, afirmó el arquitecto, quien recordó que "lamentablemente los planes de desarrollo urbano no tienen carácter obligatorio".

Finalmente, Guillermo Malca recordó que bajo la Ley de Desarrollo Urbano Sostenible (Ley DUS), existe la obligación de actualizar el plan cada año. Esto -señaló- permite monitorear los avances, ajustar metas y garantizar continuidad técnica frente a los cambios de gestión o de autoridades.

Lea también en El Peruano