Miguel Torres: “El país necesita un Parlamento que fiscalice, legisle y construya puentes"
Presidente del Congreso durante sesión solemne por el 204 aniversario del Legislativo.
“El país no necesita un Congreso paralizado por el enfrentamiento o el odio; necesitamos un Parlamento que fiscalice con firmeza, que legisle bien, pero que también sea capaz de construir puentes”, afirmó durante su discurso en la sesión solemne por el 204 aniversario del Congreso.
También destacó la importancia de la autocrítica institucional como mecanismo para corregir errores y recuperar la confianza ciudadana. “La autocrítica no debilita al Parlamento, lo fortalece; la humildad no le resta autoridad a un parlamentario, se la otorga y la hace legítima ante la sociedad”, señaló.
Del mismo modo, el también titular del Senado recordó que el 20 de septiembre de 1822, en medio de la guerra por la independencia y de un escenario de incertidumbre sobre el futuro del país, se instaló el primer Congreso Constituyente.
Destacó que aquel acontecimiento marcó el nacimiento de la República y sentó las bases de su vida institucional, más allá del resultado de la lucha militar. Recordó que el general José de San Martín, ante los representantes reunidos, se despojó de la banda de Protector y renunció al poder supremo que había ejercido, para señalar: “Desde este momento queda instalado el Congreso Soberano y el pueblo reasume el poder supremo en todas sus partes”.
“Ahí nació la República del Perú. No nació únicamente con el filo de una espada en el campo de batalla, sino con la fe, la palabra, el debate y la representación de la gente”, afirmó.
En ese contexto, resaltó especialmente la figura de José Faustino Sánchez Carrión, a quien reconoció como uno de los principales arquitectos intelectuales de la República y defensor del sistema representativo, la soberanía nacional, la división de poderes y las libertades públicas.
Torres Morales sostuvo que Sánchez Carrión comprendió que la independencia no significaba únicamente el cambio de autoridades, sino la construcción de una nación integrada por ciudadanos libres e iguales ante la ley. Recordó, además, que fue él quien propuso declarar el 20 de septiembre como fiesta nacional, convencido de que la representación popular debía ocupar un lugar central en la vida de la República.
Miguel Grau, ejemplo de servicio
Durante su intervención, el presidente del Congreso también evocó la figura de Miguel Grau, cuyo nombre permanece presente en el Parlamento a través del escaño que lleva su nombre y que se mantiene como símbolo de servicio a la Nación.
“Cada vez que iniciamos una sesión y se pasa lista a su nombre, su escaño vacío no es un simple adorno ni un ademán protocolar; es un recordatorio vivo de que la política y el servicio público pueden y deben ejercerse con honor, con dignidad y con un profundo sentido del deber”, expresó.
Señaló que Grau enseñó que el amor a la patria se demuestra cumpliendo con la obligación, especialmente cuando ese deber exige sacrificio, y sostuvo que ese mismo espíritu debe orientar el trabajo de quienes actualmente ejercen la representación nacional.
“Un parlamentario no recibe solo una investidura: recibe la enorme responsabilidad de representar, escuchar, deliberar, fiscalizar, legislar y, sobre todo, servir”, enfatizó.
Diálogo y nueva etapa
El también presidente del Senado, afirmó que el Congreso representa la idea de que una nación puede deliberar sobre su propio destino y que las diferencias deben resolverse mediante la palabra y no por la fuerza.
En esa línea, sostuvo que discrepar, votar en contra, fiscalizar y mantener posiciones ideológicas distintas forma parte de la democracia. Sin embargo, consideró necesario evitar que esas diferencias se conviertan en una confrontación permanente que afecte la legitimidad de las instituciones.
Asimismo, se refirió al retorno de la bicameralidad como una nueva etapa del sistema constitucional peruano y sostuvo que esta reforma constituye una oportunidad para mejorar la deliberación democrática, con una Cámara de Diputados orientada a una representación más cercana de la diversidad política y territorial, y un Senado con una función de mayor reflexión, revisión y equilibrio institucional.
“Recordemos siempre que ocupamos temporalmente un lugar que le pertenece a la Nación. Nosotros pasaremos, pero el Congreso permanecerá”, afirmó.
El presidente del Congreso concluyó su discurso exhortando a los parlamentarios a colocar la República por encima de sus diferencias y a trabajar por el fortalecimiento de las instituciones democráticas. “Que la República sea siempre más grande que nuestras diferencias”, concluyó.
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