• JUEVES 17
  • de setiembre de 2026

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Cambios en niños y adolescentes

Por ello, antes de interpretar estas conductas como rebeldía, flojera o falta de disciplina es importante observar su frecuencia, duración y el impacto que tienen en su vida cotidiana.

Renzo Villanueva, psicólogo clínico, especialista en neurociencia y educación, y gerente general de Neuro Conecta, explica que una conducta aislada no necesariamente representa un problema de salud mental o neurodesarrollo. 

Sin embargo, cuando determinados comportamientos se vuelven persistentes o comienzan a interferir en el ámbito familiar, escolar o social, requieren mayor atención.

“Antes de etiquetar a un niño como distraído, flojo, rebelde o problemático, necesitamos comprender qué ocurre. El comportamiento es una forma de expresión y puede estar relacionado con diferentes factores emocionales, familiares, sociales o propios del neurodesarrollo. Observar el contexto es fundamental para saber cómo acompañarlo”, señala el experto.