• VIERNES 11
  • de setiembre de 2026

Editorial

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Nuestro país crece con rumbo

Que 2027 constituya, como augura el ministro Cuba, un período de reactivación y no de parálisis dependerá de mantener este rumbo con constancia y de agilizar la ejecución donde sea menester

La proyección oficial de 3.4% para el conjunto del año ratifica que el país puede convivir con la adversidad climática sin resignar su ritmo de desarrollo, en tanto que el titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Elmer Cuba, lo resumió con una frase que vale la pena subrayar: la reactivación no pertenece al futuro, ocurre en este momento.

Ese resultado abre una ventana que conviene aprovechar con decisión. La demanda interna crece a un ritmo de 5.9% y la inversión privada se expande 15.5%, dos motores que, combinados, ofrecen al país el margen necesario para acelerar en los próximos trimestres.

El reto actual es traducir tal impulso en bienestar concreto, por lo cual la agenda que plantea el MEF –inversión, productividad e igualdad de oportunidades– señala un camino sensato y ejecutable.

El giro hacia priorizar las obras en marcha y próximas a culminar merece reconocimiento y profundización, en lugar de dispersar recursos en nuevos anuncios.

Esa lógica de sentido común, poco frecuente en la gestión pública peruana, debiera constituirse como política estatal más allá de esta administración: concluir lo iniciado y transformar el material de construcción en servicios útiles para la ciudadanía de forma cotidiana.

La revisión de la cartera de inversiones y el combate contra la evasión tributaria constituyen pasos correctos que pueden potenciarse mediante metas claras, plazos definidos y seguimiento público de resultados. Fortalecer la capacidad institucional para recaudar lo pertinente, además de fijar criterios transparentes para evaluar exoneraciones de forma individual, posibilitaría que la prudencia fiscal trascienda un simple anuncio y configure el cimiento de una estabilidad perceptible y valorada por la ciudadanía cotidianamente.

El territorio nacional posee una combinación infrecuente: expansión económica acompañada de margen fiscal, demanda interna dinámica e inversión privada simultánea. Aprovecharla exige que la administración estatal proponga medir sus logros según problemas solucionados –planteles educativos concluidos, vías transitables, trámites simplificados– en lugar de desembolsos monetarios. Las métricas macroeconómicas configuran, por lo tanto, una base sólida sobre la cual consolidar el futuro, no un destino final.

Que 2027 constituya, como augura el ministro Cuba, un período de reactivación y no de parálisis dependerá de mantener este rumbo con constancia y de agilizar la ejecución donde sea menester.

La economía ya dio el paso inicial; ahora corresponde al aparato estatal afianzar el subsiguiente con firmeza y resolución, a fin de que el incremento financiero repercuta en el diario vivir de la población peruana.