Cultural
Se apagó una voz que supo dar forma a las composiciones de autores como Augusto Polo Campos, Chabuca Granda y Alicia Maguiña.
La carrera de Barr se inició cuando, a los 13 años, fue descubierta por la compositora Alicia Duarte en un programa de Radio Nacional. Tres años después, se presentó en el Waldorf Astoria de Nueva York. Comenzaba así una dilatada trayectoria que la llevaría a escenarios de Estados Unidos, México, Colombia, Venezuela y Argentina, sin apartarse del repertorio peruano.
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La voz de los autores
Su nombre quedó asociado a canciones que forman parte del repertorio criollo. Interpretó “Limeña” y “La flor de Lima”, de Augusto Polo Campos; “La flor de la canela”, “José Antonio” y “Bello durmiente”, de Chabuca Granda; e “Indio” y “Viva el Perú y sereno”, de Alicia Maguiña, así como composiciones de Mario Cavagnaro, José Escajadillo y Félix Pasache.
Su vínculo con los compositores no fue solo discográfico. Barr era también una presencia habitual en los escenarios de la época y en la televisión. Condujo La revista de Edith y durante siete años fue artista exclusiva del Grill del Hotel Bolívar.
En 2013 participó, junto con Eva Ayllón, Cecilia Bracamonte, Tania Libertad, Cecilia Barraza, Bartola y otras intérpretes, en el espectáculo Arte a paso llano. El cierre estuvo a su cargo con “José Antonio”.
Carrera internacional
La proyección internacional llegó cuando todavía era adolescente. Paseó su talento por escenarios como el Fontainebleau de Miami, el Tequendama de Colombia y el Tamanaco de Venezuela. También fue convocada para la inauguración del Canal 13 de Buenos Aires. En 1985, protagonizó uno de los episodios más recordados de su carrera.
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Durante la primera visita del papa Juan Pablo II al Perú, cantó ante el pontífice en el Hipódromo de Monterrico. Interpretó “Tun tun”, marinera limeña de Chabuca Granda, durante el encuentro del santo padre con miles de jóvenes.
Los regresos
La relación de Barr con los escenarios estuvo marcada también por sus despedidas. En 1971, ofreció un concierto de adiós en el Teatro Segura y decidió priorizar su vida familiar.
A comienzos de los años ochenta, regresó al Perú. En 1993, volvió a anunciar su retiro y, posteriormente, hizo nuevos intentos de alejarse de los escenarios. Pero regresó una y otra vez.
Su trayectoria dejó más de 30 discos de larga duración, además de discos compactos y alrededor de 300 grabaciones en formato de 45 RPM. Ganó en tres ocasiones el Festival de Ancón en la categoría criolla.
En 1986, fue nombrada Embajadora Turística del Perú y, en 2000, recibió de la Cancillería la Orden al Mérito por Servicios Distinguidos en el grado de Comendador.
Ese mismo año, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos la homenajeó por sus 50 años de trayectoria artística.
El adiós
En las primeras horas posteriores a su muerte, las expresiones de pesar llegaron desde el mundo criollo. Cecilia Bracamonte, amiga y colega de Barr, la recordó como “comadre, amiga, compañera y mi única referente”. Agradeció sus enseñanzas y su entrega a la música.
La Soniem también destacó el aporte de Barr a la canción criolla y señaló que su voz, talento y dedicación dejaron una huella en la historia de esta expresión musical. La familia informó que Ronny Zuzunaga será el portavoz y que posteriormente se comunicarán los detalles del sepelio.
Edith Barr se va dejando una trayectoria que atravesó generaciones. Su voz acompañó valses, marineras y canciones que forman parte de la memoria musical peruana. Durante más de siete décadas, volvió una y otra vez al escenario. Esta vez, el regreso ya no será posible. (Ernesto Carlín)
Dato
90 años tenía Edith Barr al momento de su partida