• LUNES 31
  • de agosto de 2026

Opinión

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REFLEXIONES

Universidades y políticas de Estado


Editor
Rubén Quiroz Ávila

Decano de la Facultad de Ciencias Políticas y RR. II. de la Universidad Científica del Sur


Además, durante décadas, el aparato de gobierno tenía funcionarios que provenían de la academia con suficiente criterio y sensibilidad para comprender la vinculación entre el conocimiento y los mecanismos de decisión de alto impacto. Hay muchos casos en que ministros y administradores estatales procedían de los circuitos universitarios. Claro, esa configuración de relación entre intelectuales y gobernanza en la actualidad es prácticamente inexistente.

Incluso, considerando que, en una primera y larga etapa de este siglo, la cantidad de conocimiento científico, desplegado en papers y libros, era insuficiente y la brecha se ampliaba, se pasó a la producción masiva y desarticulada. Entonces, lo que sucede ahora es que la visión fabril y mercantil de administrar la ciencia, y que peligrosamente predomina, le ha dado un impulso inusual a la carrera global de cantidades industriales para colocarse en los rankings. Claro, en esa anomia institucional florecen también aquellas instituciones que tienen poco cuidado con la ética.

Pero ese crecimiento exponencial de documentos científicos —en el que la preocupación principal es la publicación fordiana, en serie, desbocada, con poco vínculo con los problemas del país— hace que una inmensa producción, aupada con financiamientos descomunales, sea un triunfo endogámico, vaciado del rol esencial del conocimiento científico.

Es necesario orientar la investigación científica hacia las demandas prioritarias y viables del país. El presupuesto público debe asignarse con criterios de pertinencia y proporcionalidad, privilegiando proyectos que aporten soluciones, sin descuidar la investigación básica ni la innovación cuyos resultados requieren tiempo. Se trata de articular racionalmente las agendas, no de competir por recursos.

Ante la inminencia del evento climático de El Niño, anunciado con antelación y monitoreo justamente por por parte de científicos, se demuestra que el potencial está por desarrollarse; entonces, la orientación del horizonte de debate y aporte tiene una oportunidad. Y ello sucede con diversos tópicos, en todas las disciplinas, como espacios de avances y circulación del conocimiento con vasos comunicantes con la realidad del país. Así, es una ocasión para repensar el rol de la ciencia en una nación como la nuestra, que tanto requiere de que esos aportes estén conectados con sus exigencias.