Primer empleo: conozca las medidas de la OIT para facilitar la inserción laboral juvenil
Entrevista al director de la Oficina de la OIT para los Países Andinos, Ítalo Cardona Monterroza.
Percy Buendia Quijandría
Periodista
pbuendia@editoraperu.com.pe
El acceso al primer empleo siempre es un tema de gran importancia, pues marca el inicio de toda una trayectoria laboral para el joven que egresa de las aulas universitarias o de la formación técnica, lo cual representa un desafío urgente que atender; más aún porque en América Latina y el Caribe, en 2025, el 59.1% del personal ocupado de 15 a 24 años trabajaba en la informalidad, como precisa la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
“Si un joven empieza su vida laboral en empleos informales, temporales o de baja productividad, puede tener menos oportunidades de acumular experiencia, desarrollar competencias y acceder a protección social, y eso puede afectar la trayectoria de toda su vida laboral”, afirma el director de la Oficina de la OIT para los Países Andinos, Ítalo Cardona Monterroza.
Informe
En el Perú, refiere, existe además una señal que se debe mirar con atención. “El último informe mundial de la OIT sobre empleo juvenil identifica al país entre 18 economías en las que el desempleo en los jóvenes de 20 a 24 años se encuentra en sus niveles más altos de la última década, excluyendo el periodo de pandemia”, alerta.
“¿Cómo responder a esto? El objetivo de las políticas públicas no puede ser la reducción de los costos asociados a la contratación de un primer puesto de trabajo, incluyendo el de los jóvenes. Sin duda, promover o facilitar que las empresas contraten jóvenes puede ser parte de la solución, pero no basta con una sola medida”, remarca.
En declaraciones al Diario Oficial El Peruano, Cardona considera que existen instrumentos que pueden ayudar, como subsidios salariales, incentivos a la contratación o créditos tributarios. “Pero las evidencias recogidas por la OIT y el Banco Mundial muestran que los resultados son mejores cuando se combinan distintos tipos de intervención en las políticas públicas”, indica.
Entre estos menciona la formación y desarrollo de competencias, intermediación laboral, mentoría, apoyo al emprendimiento y acceso a financiamiento. “También importan las oportunidades para crear experiencia en el trabajo, una buena información sobre las oportunidades laborales, la participación de los empleadores y el acompañamiento posterior que los jóvenes reciban por parte del Estado”, enfatiza.
“Hay que facilitar una transición educación-trabajo, que permita que los jóvenes puedan entrar al mercado laboral, aprender, permanecer y progresar. Importa conseguir el primer empleo, pero importa igualmente la calidad de ese empleo: que sea productivo, que permita desarrollar competencias y que garantice derechos y protección social”, asevera.
Articulación
Pero antes del primer empleo surge la interrogante: ¿qué acciones se deben ejecutar para que la oferta de profesionales y técnicos esté de acuerdo con la demanda laboral en el país? El director de la Oficina de la OIT para los Países Andinos nos da luces al respecto. “La prioridad es construir una articulación permanente entre el sistema educativo, el sector productivo y las políticas públicas de empleo. Las necesidades de competencias cambian cada vez más rápido y no basta con revisar periódicamente los currículos, necesitamos sistemas capaces de identificar qué competencias están demandando las empresas y traducir esta información en formación pertinente”, subraya.
Cardona señala que esta tarea exige responsabilidades compartidas. “El Estado puede fortalecer los sistemas de información del mercado laboral, los servicios públicos de empleo, la formación técnica y profesional y los mecanismos de certificación de competencias”, detalla.
“Las empresas tienen un papel fundamental comunicando sus necesidades, participando en el diseño de programas formativos y ofreciendo oportunidades de aprendizaje en el trabajo. Y las instituciones educativas deben mantener una relación mucho más dinámica con el mundo productivo”, expresa.
Visión
El funcionario internacional resalta también la importancia de evitar adoptar una visión demasiado estrecha del desajuste de competencias. “El mercado no demanda únicamente conocimientos técnicos específicos; son igualmente relevantes las competencias digitales y las habilidades blandas, así como la capacidad de adaptarse a nuevas tecnologías y aprender a lo largo de la vida”, recalca.
La experiencia, afirma, muestra el valor de los aprendizajes de calidad y la formación basada en el trabajo. “El nuevo informe mundial sobre empleo juvenil de la OIT destaca que combinar aprendizaje estructurado con experiencia real permite desarrollar simultáneamente competencias técnicas y socioemocionales, y mejorar la transición entre educación y empleo”, asegura.
Uso de la IA
Ítalo Cardona se refiere a los eventuales temores que puedan surgir entre los trabajadores respecto a que el impulso del uso de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito laboral pueda generar despidos o pérdidas de sus puestos de empleo.
“Lo primero es reconocer que esos temores existen y que no son irrelevantes. Pero también debemos evitar asumir que estar expuesto a la inteligencia artificial significa automáticamente perder el empleo”, aclara.
Revela que Un estudio de la OIT y el Banco Mundial en la región de América Latina dice que la IA generativa puede elevar significativamente la productividad en determinadas tareas.
Sin embargo, anota, esos beneficios son muy desiguales y dependen del tipo de trabajo, de la experiencia del trabajador y de cómo se incorpora la tecnología en la empresa.
“Aún hay poca evidencia que presente una tendencia de pérdida de empleo directamente atribuible a la IA generativa. Lo que aparece con mayor claridad es una transformación de las tareas y su impacto en la organización del trabajo”, afirma.
Capacidades
En los tiempos de avance tecnológico, Ítalo Cardona afirma que el debate no se debe reducir a si la IA reemplaza o no a los empleados. “La pregunta es cómo hacemos para que la IA complemente las capacidades de los trabajadores, mejore la productividad de las empresas y las ganancias de productividad se traduzcan en mejores empleos”, expresa. Estas acciones requerirán invertir en formación y aprendizaje permanente, anticipar los cambios en las ocupaciones, fortalecer la protección social y acompañar especialmente a los trabajadores que pueden enfrentar mayores riesgos de transición, anota.