• MIÉRCOLES 29
  • de julio de 2026

Cultural

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FIL LIMA 2026

Eva Valero Juan: “en España hay mucho interés por la literatura peruana”

La peruanista habla sobre la mirada antiépica, compartida por Alfredo Bryce Echenique y Julio Ramón Ribeyro. Además, comenta sobre la relación entre Pausa, Ayacucho, con Don Quijote de la Mancha.

Editor
José Vadillo Vila

Periodista


La catedrática de la Universidad de Alicante (España) comenta que en esta casa de estudios ha ido creando una escuela de peruanistas, que ha concretado varias tesis doctorales sobre poesía peruana del siglo XX, sobre Martín Adán y otros tópicos. 

“Hacemos mucha divulgación y actividad de transferencia hacia el alumnado y, en general, hacia la sociedad, para dar a conocer en mi territorio a los autores peruanos. Nuestro alumnado se apasiona con la tradición latinoamericana por ser diferente a la que han estudiado a lo largo de sus vidas y descubren ese mundo americano que tenían un poco en la lejanía”, comenta. 

Valero investiga sobre autores peruanos desde la década de 1990, cuando trabajó su tesis doctoral, la cual dio origen al libro La ciudad en la obra de Julio Ramón Ribeyro (2003). La doctora Valero llegó a la Feria Internacional de Libro de Lima (FIL Lima 2026) para hablar en el homenaje a Alfredo Bryce Echenique. 

En estas décadas, sus líneas de investigación se ampliaron hacia otros autores, “más jóvenes [que Ribeyro] o incluso anteriores”. “Me ha permitido construir un camino para comprender mejor, cada vez, al Perú en su diversidad, en su heterogeneidad, en su ciudad capital”, dice. 

-¿La mirada de Ribeyro y la de Bryce, cercanas en espacios sociales, se complementan a la hora de contar Lima? 
-Creo que ambos tienen en común la mirada antiépica, la mirada íntima de los personajes sobre la realidad. Ribeyro tiene un carácter más fragmentario, sintético, de mosaico de la realidad. Bryce, a partir de Un mundo para Julius (1970), también plantea la mirada íntima: ya no se trata del carácter épico de las grandes novelas del Boom [Latinoamericano], sino de la realidad íntima, del personaje con el que empieza y eclosiona, que es el niño Julius y, después, de tantos otros personajes que pueblan sus cuentos y novelas. Entonces, Ribeyro y Bryce comparten esa mirada más intimista, pero se distancian en el carácter más sintético y concreto de Ribeyro, frente al carácter torrencial de Bryce.

-Además, se diferencian en el uso del humor…
-En Ribeyro también hay humor. Pero es una fina ironía, mientras que Bryce lleva al estatuto artístico el humor y, en buena medida, es un elemento cardinal para hablar de su trascendencia y de su universalidad.

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-Ribeyro se consideraba “un escritor de minorías”. ¿Uno de los factores puede ser que el mercado da mayor espacio a novelas que a cuentos?
-Efectivamente. Ribeyro no fue el gran novelista, fue el gran cuentista. Entonces, tal vez eso le restó, en su momento, esa proyección hacia el público, mientras que Bryce fue muy exitoso como novelista. Pero creo que ahora hay una vuelta hacia la producción del género del cuento. Aparecen muy buenas cuentistas y eso favorece, también, a autores como Ribeyro, para que tenga una proyección más allá del Perú, donde es queridísimo y muy leído. Todo ello hace que en Europa tenga, también, un lugar destacado.

-Para Ud. que ha trabajado también el tema de Lima en la tradición literaria peruana. ¿Sin Lima, hablar de la literatura peruana se hace mucho más este difícil? 
-No estamos ante una literatura profundamente heterogénea, como señalaba [el crítico literario] Antonio Cornejo Polar. Tenemos una literatura sobre la ciudad de Lima muy consolidada, sobre todo a partir de los años de 1950, primero en el cuento y, después, en la novela. Hay una riquísima literatura peruana que trata el tema andino o de la selva, la cual me parece muy interesante para completar ese mapa geográfico del Perú que se traslada también a la literatura. 

“La literatura urbana de los años 50 de alguna manera dibujó una continuidad con el indigenismo anterior, puesto que se produce toda la migración andina a la costa, y, por tanto, la literatura urbana, a partir de la generación de 50, sigue explorando la realidad andina inserta en la ciudad. Más que ruptura, hay una continuidad y una profundización en la transformación de Lima como representación del Perú integral”, agrega Eva Valero Juan.

-Otra vertiente de su trabajo es sobre la relación del Quijote con el Perú. Se ha documentado que en Pausa, Ayacucho, se dio la primera representación en América Latina, en el año 1607.
-Es increíble que la primera entrada del Quijote en América sea en Perú, en un enclave tan pequeño como es Pausa, en Ayacucho. Y sea en una relación de fiestas en la que aparece, dice el texto, tan al natural como le pintan en su libro. En el texto hay claves de interpretación muy interesantes. Hay un momento muy bello en el que dice: ‘cuando salió Don Quijote, causó extraña risa en los que miraban’, porque es este personaje de vestimenta antigua, con ese caballo flaco, etcétera. Entonces, explorar las huellas del Quijote en América es muy bello y más que el origen de esas huellas esté en Perú y, específicamente, en Pausa, Ayacucho.

(FIN) JVV/JVV