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El político apareció más delgado, pero con buen aspecto, en una sala de la planta 23 del tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York, en la que se podía ver el ‘skyline’ de la Gran Manzana de fondo y estaba repleta de periodistas, de civiles curiosos y juristas.
Apariencia
Maduro, que mantiene su característico bigote y su pelo un poco canoso –aunque mejor cortado que la última vez–, llegó caminando con normalidad y sin rastro de la cojera que había mostrado en anteriores audiencias.
Flores lució también un mejor aspecto que en las otras sesiones. Vistió el mismo uniforme de color caqui que su esposo, con el pelo teñido, una coleta y gafas.
El que sí entró cojeando fue el juez Alvin Hellerstein, de 92 años, que volvió a mostrar una voz fatigada y con dificultades para proyectarla, por lo que se vio obligado en más de una ocasión a detenerse para beber agua.
Estas dificultades han reavivado las dudas entre algunos juristas sobre su capacidad para conducir un proceso que se prevé largo y de gran complejidad técnica.
Hellerstein, nombrado en 1998 juez del Distrito Sur de Nueva York por el expresidente de EE. UU. Bill Clinton (1993-2001), es un especialista en casos complejos, de alto perfil, y ha tratado procesos relacionados con el crimen organizado y delitos transnacionales.
Calendario
Hellerstein propuso que el juicio empiece el 1° de junio de 2027, tras dos bloques de mociones en los que la defensa solicitará la inmunidad de los acusados, de acuerdo con la propuesta presentada por la Fiscalía.
Barry Pollack, el principal abogado de Maduro –que también ha representado al fundador de WikiLeaks, Julian Assange–, avanzó que durante el primer bloque de mociones solicitarán la inmunidad de los acusados alegando que él ejercía como jefe de Estado y ella como primera dama en el momento de la detención.
Salida
Durante la audiencia se vio a Maduro tomar anotaciones y, una vez levantada la sesión, conversó con su defensa antes de abandonar el tribunal.
Mientras se preparaban para sacar a los acusados de la sala, el juez intervino para que dejaran a Maduro hablar con el abogado Pollack.
“Déjelos hablar”, dijo en varias ocasiones Hellerstein, permitiéndoles conversar varios minutos.
Una vez terminó la conversación, Maduro se levantó para salir escoltado y antes de abandonar la sala saludó con la mano a las personas que estaban sentadas en las gradas junto a su equipo legal.
Tanto Maduro como Flores se declararon no culpables ante el juez el 5 de enero, cuando fueron presentados ante la justicia de Nueva York.