• MARTES 21
  • de julio de 2026

Economía

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Frente a las nuevas demandas globales socioambientales

El nuevo estándar de competitividad

Las empresas reconocidas por la Unión Europea optimizan sus procesos y mitigan riesgos, destaca el embajador de la Unión Europea en el Perú, Jonathan Hatwell.

El panorama corporativo global dejó atrás la época en que las acciones de responsabilidad social eran un complemento opcional, una estrategia de relaciones públicas o un gasto cosmético para mitigar crisis de reputación.

En el entorno económico contemporáneo, la adopción de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG), la transparencia y el desarrollo de entornos laborales inclusivos constituyen verdaderos pilares de rentabilidad, mitigación de riesgos y competitividad a largo plazo, pues se traducen en ventajas comerciales directas y medibles.

Solidez institucional

Las organizaciones que internalizan estos principios de manera transversal no solo optimizan sus procesos operativos, reducen costos energéticos y previenen contingencias regulatorias, sino que también proyectan una imagen de solidez institucional ante inversionistas globales y elevan su reputación.


Asimismo, la creación de culturas corporativas equitativas, diversas y seguras se consolidó como la herramienta más eficiente para la atracción y retención de talento altamente calificado, lo que impulsa la innovación desde el interior de las organizaciones y dinamiza la productividad de los equipos.

Para los mercados internacionales y los consumidores actuales no son suficientes las declaraciones de buenas intenciones, sino que además exigen métricas verificables, auditorías independientes y compromisos corporativos tangibles que demuestren un impacto real en el entorno donde operan.

En tal sentido, tras destacar la función del sector privado en el desarrollo nacional, el embajador de la Unión Europea (UE) en el Perú, Jonathan Hatwell, sostiene que es necesario visibilizar a instituciones con conductas empresariales responsables que están generando resultados verificables en temas clave como el impacto ambiental, el género, la igualdad de oportunidades y la inclusión laboral, además de elevar los estándares mediante la promoción de una gestión alineada a criterios internacionales de sostenibilidad y gobernanza.

Economía circular

La transformación de los modelos productivos tradicionales hacia esquemas de economía circular demuestra que la protección del entorno no es un freno para el crecimiento, sino un dinamizador financiero de alta viabilidad.

Diversas organizaciones peruanas evidencian que es posible generar valor económico a partir de la optimización de recursos escasos y la revalorización de residuos.

Un caso emblemático es la empresa Cajas Ecológicas S. A. C., una compañía cuyo enfoque se centra en recuperar, clasificar y valorizar residuos de la construcción para evitar que miles de toneladas de desmonte terminen contaminando playas, ríos y botaderos informales.


A la fecha, su impacto ambiental y productivo se evidencia en su participación en más de 400 proyectos de infraestructura, con lo que logró la valorización de 85,371 toneladas de residuos de construcción y la transformación de 58,000 toneladas de concreto en nuevos bloques reciclados.

Este esfuerzo sostenido mitigó el impacto forestal al evitar la tala de 100,000 árboles y redujo de forma verificada 26,000 toneladas de emisiones de dióxido de carbono, hecho que la convirtió en la primera compañía con una planta de valorización autorizada por el Ministerio del Ambiente (Minam).

“Creemos que el residuo no es real; solo está el material que aún no hemos sabido valorizar. Gracias a esta visión, somos la primera compañía en Lima en contar con una planta de valorización autorizada por el Minam, la cual opera a escala nacional para procesar y transformar residuos sólidos de construcción en nuevos materiales, con el fin de promover la economía circular y evitar que terminen en rellenos sanitarios”, manifiesta su fundador, Rafael Ninalaya Vila.

En el sector manufacturero, el jefe de Sostenibilidad de Textil del Valle S. A. BIC, José Benites, considera que su empresa es un referente en la gestión eficiente de recursos hídricos, pues logró recircular el 33% del agua en sus operaciones de fabricación y exportación de prendas de vestir de tejido de punto y se fijó la meta de duplicar ese volumen para alcanzar el 66%.

Con miras al futuro, la compañía complementa sus proyecciones de sostenibilidad con la implementación de códigos QR, que permitirán al consumidor final conocer en tiempo real el impacto ambiental exacto de cada prenda de vestir, lo que responde a las exigencias de transparencia de los mercados internacionales.

Por su parte, tras tres décadas bajo un modelo pionero de valor compartido que desafió la gestión empresarial tradicional, la empresa agroalimentaria Danper integró desde sus inicios la inversión de impacto como el eje central de su estrategia de negocio. Esta filosofía demostró que la rentabilidad económica puede convivir y fortalecerse mutuamente con el desarrollo sostenible y la responsabilidad social.

Su pilar social se traduce en una gestión que beneficia a 14,000 colaboradores y a comunidades de seis regiones del país, desde Piura hasta Arequipa. Mediante programas de equidad de género, centros de salud gratuitos y proyectos educativos, la empresa impulsa la competitividad mediante el bienestar humano; además, integra a pequeños agricultores locales en su cadena de valor para consolidar un ecosistema productivo resiliente e inclusivo.

En la dimensión ambiental, Danper destaca por la implementación de iniciativas de economía circular, valorización de residuos y gestión eficiente de recursos en cada etapa de su operación. Este ecosistema de altos estándares ambientales y sociales le valió el reconocimiento empresarial de la Unión Europea, galardón que consolida a la empresa como un referente de la transición hacia una agroindustria plenamente responsable.

Equidad y liderazgo

La inclusión y la igualdad de oportunidades dejaron de ser metas numéricas de cumplimiento de cuotas para convertirse en el eje de modelos de negocio exitosos y competitivos. La diversidad en los puestos de toma de decisiones y el empoderamiento económico de las mujeres enriquecen la visión estratégica de las corporaciones y mejoran el clima laboral.

La empresa Yanbal es un claro ejemplo de cómo consolidar una cultura organizacional en la cual la equidad de género es el motor que impulsa el liderazgo femenino. Esto se refleja tanto en sus colaboradoras internas como en miles de directoras y consultoras independientes que integran su red en ocho países.

Con el 54% de sus puestos directivos ocupados por mujeres, la corporación complementa esta apuesta por la inclusión con una sólida estrategia que prioriza el uso de energías renovables, fórmulas cosméticas seguras, criterios de ecodiseño y una cadena de suministro estrictamente responsable.

“Tenemos un firme compromiso con la gestión integral de la sostenibilidad: desde la gobernanza, así como con prácticas de manufactura respetuosas con el medioambiente y el ámbito social mediante nuestro propósito de cambiar vidas”, indica la directora jurídica, de sostenibilidad y seguridad de Yanbal, María del Carmen Fernández.

Como consecuencia directa del riguroso trabajo de las instituciones del sector privado y de una visión compartida de largo plazo, el accionar y los resultados medibles de estas compañías les permitieron ser galardonadas en la primera edición del Reconocimiento Empresarial de la UE.

Esta distinción surge con el objetivo de visibilizar a aquellas firmas peruanas que lideran con el ejemplo mediante compromisos ambientales, sociales y de gobernanza (ASG), lo que demuestra que el camino hacia un país competitivo se construye con evidencias documentadas y no con promesas.

“La UE impulsó esta iniciativa desde la convicción de que el desarrollo actual no solo se trata de invertir más capital, sino de invertir con un propósito claro e impacto positivo”, expresa el embajador Hatwell.

A diferencia de otros galardones, este reconocimiento se basó en una evaluación estricta de políticas internas formalizadas, reportes de gestión con datos auditables, indicadores de desempeño con metas claras y certificaciones internacionales.

El diseño y la ejecución de la iniciativa contaron con un sólido soporte institucional liderado por la dirección técnica de la secretaría ejecutiva de EuroCámaras, una auditoría a cargo de una unidad de gestión y verificadores independientes, el acompañamiento experto del Minam y la asesoría del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (Mimp).

Las empresas reconocidas por la UE reflejan la transversalidad de la sostenibilidad en la economía nacional, las cuales abarcan sectores como manufactura, comercio, banca, seguros, agroindustria y construcción.

“Este reconocimiento va en coherencia con la estrategia Global Gateway, que impulsa inversiones sostenibles y alianzas de largo plazo entre Europa y el Perú, donde el sector privado tiene una función clave para cerrar brechas y construir un crecimiento con impacto positivo”, sostiene Hatwell.

Sostenibilidad

El Perú enfrenta desafíos y oportunidades clave en sostenibilidad ambiental. Como uno de los países más biodiversos del mundo, su desarrollo depende de la gestión sostenible de recursos como bosques, agua, agricultura y minería.

Nuestro país es altamente vulnerable al cambio climático: según el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña, se perdió alrededor del 56% de la superficie glaciar en los últimos 60 años, lo que pone en riesgo la seguridad hídrica, la agricultura y la resiliencia comunitaria.

En economía circular, el Minam estima que implementar la Hoja de Ruta Nacional a 2030 generaría un incremento cercano al 2% del producto bruto interno (PBI), equivalente a 14,000 millones de soles, mediante la eficiencia de recursos y la reducción de residuos.

Por ello, preservar la Amazonía, los glaciares andinos, las cuencas hidrográficas y la riqueza de nuestro océano es vital. Solo transitando hacia una economía baja en carbono aseguraremos un desarrollo verdaderamente inclusivo y sostenible.

Datos

- El Reconocimiento Empresarial de la UE galardonó por primera vez a compañías peruanas líderes en gestión ambiental, inclusión y equidad de género, y destacó por su coherencia sostenible.

- Los trofeos entregados fueron fabricados 100% con plástico reciclado por la firma de ecodiseño Circular Lab, la cual transforma tapas de botellas en galardones de alta estética para reemplazar al acrílico tradicional.

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