• MARTES 30
  • de junio de 2026

Opinión

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Enfoque

La lluvia puede ser natural; la desigualdad del impacto, no


Editor
Jose Luis Cortez Flores

Estudiante


La respuesta es no. Para llegar a ella trabajé con datos de la Encuesta nacional de hogares (INEI) y métodos econométricos de evaluación de impacto para rastrear los efectos de El Niño sobre los ingresos individuales en la costa norte entre 2013 y 2019. Los resultados confirman que vivir en territorios vulnerables redujo los ingresos, sobre todo los laborales. Y El Niño Costero de 2017 generó pérdidas mayores que el evento global de 2015-2016, a pesar de haber sido más breve. Lo que determina el daño no es la duración, sino la intensidad y concentración territorial del choque.

El hallazgo que más me marcó, sin embargo, fue otro. Los desastres climáticos no distribuyen el daño al azar: lo concentran sobre quienes ya eran vulnerables. Las mujeres, las personas indígenas o afrodescendientes, los adolescentes y adultos mayores enfrentaron pérdidas adicionales por su mayor exposición territorial, menor acceso a protección financiera y una carga de cuidados que se intensifica tras los desastres. El Niño no creó estas brechas, las amplificó. Las desigualdades que existían antes de las lluvias quedaron más profundas después.

Por eso el cambio climático es también un problema de justicia. No todos tienen las mismas herramientas para recuperarse. Pierden más quienes tienen menor protección laboral, menos acceso al ahorro o crédito y mayores responsabilidades de cuidado. La lluvia puede ser natural; la desigualdad de sus impactos, no.

Aquí es donde entra el rol del Midis. Ganar el primer puesto en la séptima edición del Concurso de Investigaciones Culminadas para Jóvenes 2025 fue para mí preguntarme si alguien con poder de decisión iba a leer los resultados. Estos espacios acortan la distancia entre la academia y el Estado, y permiten que la evidencia dialogue con quienes diseñan políticas públicas y sociales. Programas como Juntos, Pensión 65 o Contigo pueden fortalecerse si incorporan información sobre quiénes pierden más y qué apoyo necesitan para recuperarse.

Investigar debería servir para mirar con claridad lo que permanece oculto. Si sabemos que una emergencia golpea más fuerte a quienes ya viven con menos, la respuesta pública debe llegar antes y llegar primero a ellos. Porque cuando la ciencia sirve a los más vulnerables también sirve al país entero.