• JUEVES 25
  • de junio de 2026

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La fiscalización tributaria llega al comercio digital: conoce qué cambia


Editor
Rafael Martinelli

Counsel en Garrigues


Este giro no introduce nuevos tributos, pero sí modifica sustancialmente la forma de controlar su cumplimiento. La fiscalización se vuelve remota, inmediata y basada en evidencia digital. Hoy, los fedatarios de la SUNAT pueden intervenir en transacciones online actuando como clientes, verificar si se cumplen obligaciones como la emisión de comprobantes y dejar constancia mediante documentos electrónicos con plena validez probatoria, notificados a través del buzón electrónico. Incluso, cuando no se detectan infracciones, es posible documentar el cierre de la operación mediante mecanismos específicos como la devolución o restitución.

En la práctica, esto implica que la supervisión ya no depende de visitas presenciales ni de revisiones posteriores. La SUNAT puede intervenir en el mismo momento en que ocurre la operación, capturar evidencia digital y sustentar eventuales sanciones sobre esa base.

Este fortalecimiento del control coincide con un mayor énfasis en la tributación de la economía digital. La propia SUNAT ha proyectado que la recaudación vinculada a servicios digitales superará los S/ 500 millones en 2026, impulsada por el incremento del consumo en plataformas digitales, el uso intensivo de analítica de datos y el intercambio de información a nivel internacional. Asimismo, se vienen evaluando medidas adicionales para mejorar la trazabilidad de pagos en canales digitales, incluyendo billeteras electrónicas.

En este contexto, el riesgo tributario para empresas y emprendimientos digitales aumenta considerablemente. La administración cuenta ahora con más herramientas para detectar ingresos no declarados, exigir IGV omitido (incluso si no fue trasladado al cliente) e imponer sanciones sustentadas en evidencia electrónica generada en tiempo real.

Frente a este escenario, el cumplimiento debe anticiparse. Es clave asegurar la emisión de comprobantes en todos los canales de venta, mantener consistencia entre sistemas comerciales y registros contables, garantizar la trazabilidad de las operaciones y monitorear activamente el buzón electrónico. Asimismo, el proceso comercial debe alinearse con las obligaciones tributarias, incluyendo el uso de medios de pago que dejan un rastro verificable. Ahora es práctica común utilizar billeteras digitales y dinero electrónico, lo que facilita el trabajo de fiscalización.

En definitiva, la SUNAT está evolucionando hacia un modelo de fiscalización continua, basado en datos y tecnología. El comercio digital, tradicionalmente más difícil de supervisar, pasa a ser un foco prioritario, en el que la capacidad de control seguirá intensificándose. En este entorno, la prevención deja de ser una buena práctica para convertirse en una necesidad operativa.