• DOMINGO 7
  • de junio de 2026

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Reflexiones

No miremos el árbol, veamos el bosque


Editor
Luis Luján Cárdenas

Periodista y sociólogo


¿Qué país queremos dentro de 30 años? Un país industrializado, con economía sostenible y formal, con seguridad ciudadana y bajo índice de corrupción, con empleo y remuneración justa, con ciudadanos sin problemas de vivienda, alimentación, salud y educación, pobreza de menos del 10%, jubilación digna y medioambiente cuidado. ¡Se puede!, porque sí lo pudieron lograr numerosos países hermanos.

Podemos citar casos como el de Corea del Sur que entre 1960 y 1990 pasó de economía agrícola a potencia industrial y tecnológica. Hoy alberga compañías como Samsung y Hyundai. Singapur transitó de puerto pobre a centro financiero global, sin recursos naturales importantes, hoy con los ingresos per cápita más altos del mundo. China (con gobierno socialista) en los últimos 50 años se ha convertido en una superpotencia. Es la fábrica del mundo con una economía tecnológica superavanzada, donde existen 7 millones de millonarios y más de 400 multimillonarios, (según rankings de Forbes y Hurun Report) y donde más de 800 millones de ciudadanos dejaron de ser pobres. Taiwán (con gobierno de derecha) pasó de economía agrícola a líder tecnológico; Vietnam hizo lo mismo y se convirtió en una próspera economía manufacturera.

Todos sus gobernantes y políticos consensuadamente se propusieron la meta de convertirse en naciones desarrolladas. Empezaron con un marco jurídico moderno y de cambio, Estado fuerte, disciplinado, firme y eficiente, con cero corrupción, industrialización orientada a exportaciones, inversión privada intensa y responsable socialmente, infraestructura masiva, apertura al comercio internacional, educación intensiva, estabilidad política prolongada y planificación a largo plazo. Hoy apuntan a la transición ecológica como motor de nuevas industrias, inversión verde, infraestructura y transporte sostenible, bienestar general y cultura ecológica y humanista.

Perú tiene ubicación geopolítica estratégica, riqueza natural, recurso humano innovador y emprendedor, marco jurídico base y perfeccionable, crecimiento económico positivo, inflación controlada, disciplina monetaria, agroexportación pujante, capital turístico, en fin, ventajas que no poseen otros países. ¿Qué necesitamos para el desarrollo y progreso de 34 millones de peruanos y la seguridad de las futuras generaciones? Un estamento político comprometido de pies a cabeza con el futuro sostenible del país; un empresariado con compromiso social e identidad de nación; cooperación internacional y transferencia de conocimiento y tecnología; academia comprometida con la gobernanza; y ciudadanía con compromiso social y fiscalizadora ante la problemática, retos y desafíos nacional.

Si otros países pudieron, ¿por qué no nosotros? Como dijo Deng Xiaoping: “No importa si el gato es blanco o negro; mientras cace ratones, es un buen gato”. En este caso, no importa el color político, lo importante es un buen gobierno.