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El ejército estadounidense anunció que el portaviones USS Nimitz y sus buques de escolta habían ingresado al Caribe, aunque el presidente Donald Trump descartó que su despliegue tuviera como objetivo intimidar a Cuba.
Rubio, cubano-estadounidense y acérrimo opositor del gobierno de La Habana, describió la isla, ubicada a unos 145 kilómetros de Florida, como un “Estado fallido” envuelto en una grave crisis económica.
“Su sistema económico no funciona. Está roto, y no se puede arreglar con el sistema político actual que está en vigor”, dijo el secretario de Estado a periodistas en Miami.
“No van a lograr que nos rindamos ni a ganar tiempo. Somos muy serios. Estamos muy enfocados”, agregó.
Rubio señaló que EE.UU. prefería “siempre una solución diplomática”, pero advirtió que Trump tenía otras opciones ante Cuba, que “siempre ha representado una amenaza para la seguridad nacional”.
Oferta
El secretario de Estado también indicó que Cuba había aceptado en principio una oferta estadounidense de 100 millones de dólares en ayuda a cambio de reformas.
Añadió, sin embargo, que aún no era seguro que Washington aceptara las condiciones de La Habana, ya que Estados Unidos insiste en no colaborar con Gaesa, la empresa controlada por los militares que domina la economía de la isla.
Los cargos contra Raúl Castro, que a sus 94 años continúa siendo influyente en la política cubana, suponen otra vuelta de tuerca en la campaña de presión de Washington sobre la isla, sometida a un embargo desde 1962 y ahora devastada por una crisis económica y energética.
El hermano menor de Fidel Castro fue acusado por el derribo de dos avionetas de un grupo anticastrista en el que murieron cuatro personas en febrero de 1996, cuando él era ministro de Defensa.
“Eso no es una alegación, es una acusación de hace más de 30 años”, declaró Fabián Fernández, un contable en La Habana. “Es una cosa política y de imagen”, agregó.
Las autoridades cubanas instaron a la ciudadanía a protestar contra la “despreciable” acusación. El periódico oficial Granma pidió a los cubanos que se reúnan ante la embajada de EE. UU. en La Habana.
Aislamiento
El bloqueo petrolero estadounidense, que dura ya cuatro meses, ha llevado a la economía de la isla, ya de por sí muy castigada, al borde del colapso.
Trump, que alterna las amenazas con las ofertas de diálogo, rebajó las perspectivas de tomar medidas contra Cuba tras la inculpación de Castro.
“La idea es decir: ‘Podemos hacerle lo mismo que hicimos a Nicolás Maduro’”, explicó Christopher Sabatini, investigador para América Latina en Chatham House.
“El ejército sin duda defendería a Cuba” en caso de una intervención militar estadounidense, afirmó Sabatini. “Si el pueblo lo haría o no, es difícil de decir”.
Garrote judicial
La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, consideró que “tras décadas de mala gestión y represión política, la crisis económica de Cuba está llegando a un punto de ruptura” y sostuvo que “el pueblo cubano merece oportunidades y libertad, y no más control”.
China aseveró que EE. UU. debe “dejar de esgrimir el garrote de las sanciones y el garrote judicial contra Cuba, y dejar de amenazar con el uso de la fuerza a cada paso”.
Rusia criticó la imputación a Castro y sostuvo que “bajo ninguna circunstancia deben utilizarse esos métodos, que rozan la violencia, contra jefes de Estado”, ya sea que están en el cargo o que fueron mandatarios, según señaló el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.