Editorial
La experiencia ha demostrado que, en un país tan expuesto como el Perú, la anticipación sigue siendo la herramienta más eficaz para reducir impactos sobre la población y las actividades económicas.
En un contexto de incertidumbre climática, la única manera de adoptar decisiones responsables y oportunas es sobre la base de información científica, objetiva y actualizada. Esa labor recae en la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno “El Niño” (Enfen), cuyo más reciente Comunicado Oficial N.° 09-2026 mantiene el estado de “Alerta de El Niño Costero” y considera más probable que este fenómeno alcance una magnitud moderada entre mayo y agosto de este año.
El informe del Enfen señala además que, tras evaluar las actuales condiciones climáticas y los pronósticos nacionales e internacionales, es probable que El Niño Costero se prolongue hasta febrero de 2027 con una magnitud débil. A ello se suma la presencia de condiciones cálidas en el Pacífico central, previstas entre junio de 2026 y febrero de 2027. Asimismo, se esperan lluvias entre normales y por encima de lo habitual en la costa norte del país.
La información proporcionada por el Enfen resulta especialmente relevante para sectores estratégicos como la pesca. De acuerdo con el informe, la intensificación del calentamiento marino podría ocasionar que los cardúmenes de anchoveta tiendan a profundizarse en las próximas semanas, situación que obliga a mantener un seguimiento técnico permanente para preservar la sostenibilidad de uno de los principales recursos hidrobiológicos del país.
Frente a este escenario, no se puede bajar la guardia ni postergar las acciones necesarias para reducir riesgos y enfrentar de manera oportuna los posibles impactos del Fenómeno El Niño. Mucho menos en una coyuntura como la actual, donde la campaña electoral y las múltiples ocupaciones de las entidades públicas no pueden desplazar a un segundo plano las labores de prevención.
Esta es una responsabilidad que compromete a todos los niveles del Estado. El Ejecutivo debe mantener el impulso de las acciones de prevención y preparación, mientras que los gobiernos regionales y locales, que próximamente estarán inmersos en el proceso electoral subnacional, también cuentan con recursos y competencias para ejecutar obras preventivas y atender de manera oportuna a la población más vulnerable.
La experiencia ha demostrado que, en un país tan expuesto como el Perú, la anticipación sigue siendo la herramienta más eficaz para reducir impactos sobre la población y las actividades económicas. Por ello, mantener una vigilancia constante basada en información oficial y científica, como la que proporciona el Enfen, resulta indispensable para adoptar decisiones oportunas y actuar con previsión frente a un fenómeno cuyos efectos aún podrían extenderse durante los próximos meses.