Economía
Beijing, China EFE
La jornada central de la visita de Estado del mandatario ruso dejó, además, señales sobre las prioridades y límites actuales de la relación bilateral, desde el respaldo político mutuo hasta asuntos pendientes como el futuro del gasoducto Fuerza de Siberia-2, y concluyó con un banquete oficial ofrecido por Xi a Putin en el Gran Palacio del Pueblo.
Xi aseguró que los vínculos entre ambos países se encuentran en “el nivel más alto de su historia” y anunció, junto a Putin, una extensión del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación firmado hace 25 años, considerado uno de los pilares jurídicos de la relación bilateral contemporánea.
Ambos líderes firmaron además declaraciones sobre cooperación estratégica y sobre un “nuevo orden mundial” y presidieron la firma de una veintena de acuerdos y memorandos de entendimiento, según la parte rusa, reforzando una narrativa compartida que presenta a China y Rusia como impulsores de un escenario “multipolar” y como defensores de un sistema internacional menos dominado por Occidente.
Energía
Uno de los principales focos de atención era el futuro del proyecto Fuerza de Siberia-2, llamado a transportar otros 50,000 millones de metros cúbicos de gas ruso anuales hacia China a través de Mongolia.
Rusia lleva años intentando cerrar un acuerdo definitivo, especialmente desde la pérdida de parte de su mercado europeo tras el inicio de la guerra en Ucrania, mientras China ha mantenido una posición más cautelosa sobre precios, condiciones y necesidades reales de suministro.
Aunque Moscú aseguró que existe entendimiento sobre los principales parámetros, la visita no dejó una firma definitiva ni un calendario concreto para el proyecto.
Putin defendió ante el primer ministro chino, Li Qiang, la necesidad de proteger la cooperación bilateral frente a la “influencia externa”, mientras ambas partes avanzaron planes para ampliar proyectos conjuntos de petróleo y gas.
Trump
La visita de Putin llegó apenas una semana después de la realizada por Donald Trump, una coincidencia que medios oficiales chinos han aprovechado para presentar Beijing como un “epicentro de la diplomacia mundial”.
Combustible
Rusia depende en gran medida de China para colocar su petróleo, ya que está sometido a sanciones occidentales debido a la guerra en Ucrania.
Las importaciones chinas de petróleo ruso se dispararon un 26% en los cuatro primeros meses del 2026 con respecto al mismo periodo del año pasado.
Beijing no desea caer en la dependencia de los suministros rusos, destacan algunos analistas.
“A China le gusta la diversificación”, destaca Anne-Sophie Corbeau, del Center on Global Energy Policy, de la Universidad de Columbia,
“Tiene la ventaja en las negociaciones porque cuenta con opciones: ellos mismos producen gas,incluido gas sintético a partir del carbón, y se beneficia de gasoductos procedentes de Asia Central y de GNL” (gas natural licuado), señala.
“Rusia, en cambio, tiene pocos mercados de salida”, indicó Corbeau.