• DOMINGO 24
  • de mayo de 2026

Editorial

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Debates de cara al país

El país tiene ante sí una nueva oportunidad para poner las ideas y las propuestas en el centro de la polémica pública y reafirmar que una elección presidencial exige mucho más que enfrentamientos políticos.

Bajo esta perspectiva, el anuncio de la realización de dos debates entre las agrupaciones que disputarán el ballotage constituye una noticia relevante para el país. Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, participarán en una polémica presidencial el domingo 31 de mayo en el Centro de Convenciones de Lima. Previamente, el 24 de mayo, se desarrollará el debate entre los equipos técnicos de ambas organizaciones políticas en la sede del Jurado Nacional de Elecciones, de Jesús María.

Resulta especialmente importante que este acuerdo se haya alcanzado en la primera reunión convocada por el Jurado Nacional de Elecciones. Ello refleja la disposición de ambos candidatos para concretar no solo un debate presidencial, sino también un intercambio técnico que permita al país conocer con mayor profundidad las propuestas de gobierno. Los postulantes parecen haber comprendido que el corto tiempo que separa esta etapa final del proceso no dejaba espacio para dilaciones ni indefiniciones.

En ese contexto, el haber definido las fechas constituye una señal de respeto hacia la ciudadanía. Más aún si se considera que ambas agrupaciones suscribieron el Pacto Ético Electoral, comprometiéndose a desarrollar una campaña dentro de los principios democráticos.

La temática definida para ambos debates refleja, además, la dimensión de los desafíos que enfrenta el país. En la discusión técnica se abordarán asuntos vinculados a infraestructura, reforma del Estado, agricultura y medio ambiente, economía y generación del empleo, salud; así como juventud y deportes. En tanto, el debate presidencial pondrá énfasis en temas decisivos como seguridad ciudadana, fortalecimiento del Estado democrático y derechos humanos, educación y salud; además de economía, empleo y reducción de la pobreza.

Lo central ahora es que estos encuentros respondan a la trascendencia del momento político que Perú vive. La ciudadanía espera escuchar propuestas serias y una discusión que ayude a diferenciar con mayor nitidez las dos opciones que disputarán la Presidencia.

El país tiene ante sí una nueva oportunidad para poner las ideas y las propuestas en el centro de la polémica pública y reafirmar que una elección presidencial exige mucho más que enfrentamientos políticos: requiere que los ciudadanos puedan decidir con claridad el rumbo que Perú tomará. Que estos debates estén a la altura de ese desafío será, sin duda, una señal positiva para la democracia y para el país.