• MARTES 19
  • de mayo de 2026

Editorial

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Crecimiento pese a la coyuntura

El reto es consolidar y proyectar ese crecimiento en el tiempo. En un contexto electoral y de mayores exigencias sociales, el país debe preservar la estabilidad macroeconómica y evitar que la incertidumbre política frene el impulso alcanzado.

Sin embargo, ese crecimiento adquiere un significado aún mayor cuando se produce en un entorno particularmente complejo, marcado por múltiples choques simultáneos, como los registrados en el Perú durante marzo.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la economía creció 3.21% en dicho mes, por encima de lo previsto por diversos analistas. Con este resultado, el país acumuló 24 meses consecutivos de expansión y alcanzó un crecimiento de 3.5% en el primer trimestre del año.

Este desempeño estuvo impulsado principalmente por los sectores Construcción, Otros Servicios, Comercio y Manufactura, que en conjunto aportaron alrededor del 73% del crecimiento total. Resulta destacable el repunte del sector Construcción, con un incremento de 15.65% respecto a marzo del año anterior, sustentado en el mayor consumo interno de cemento (17.86%) y el avance físico de obras públicas (10.84%).

El principal valor de este resultado es que se haya registrado en un mes especialmente exigente para la economía peruana, en medio de la convergencia de factores internos y externos que impactaron distintos frentes de la actividad productiva.

En el ámbito nacional, la rotura del ducto de Camisea en marzo generó una interrupción del suministro de gas que afectó diversas actividades productivas como el transporte. A ello se sumaron los efectos asociados al Fenómeno El Niño, con incidencias sobre infraestructura y condiciones logísticas en distintas regiones del país. En paralelo, el escenario electoral introdujo un clima de mayor cautela e incertidumbre en las decisiones de inversión y en las expectativas económicas.

En el plano internacional, el contexto estuvo marcado por una elevada volatilidad, con tensiones en el Medio Oriente que impulsaron al alza los precios del petróleo y encarecieron los costos de energía y transporte a escala global.

En este escenario, el resultado de marzo pone en evidencia la solidez de los fundamentos macroeconómicos del Perú y su capacidad para absorber choques sin perder estabilidad. Asimismo, refleja la continuidad de políticas orientadas a impulsar la actividad productiva y preservar condiciones de crecimiento sostenido, con impacto en el empleo formal y el bienestar de los hogares.

El reto es consolidar y proyectar ese crecimiento en el tiempo. En un contexto electoral y de mayores exigencias sociales, el país debe preservar la estabilidad macroeconómica y evitar que la incertidumbre política frene el impulso alcanzado. Hoy más que nunca, el Perú necesita responsabilidad y visión de largo plazo que den horizonte y certeza al país.