• SÁBADO 16
  • de mayo de 2026

Editorial

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Certidumbre para el país

El anuncio realizado por el presidente del Jurado Nacional de Elecciones respecto a la próxima proclamación oficial de los resultados de la primera vuelta constituye un paso importante para brindar certidumbre al país.

El anuncio realizado por el presidente del Jurado Nacional de Elecciones respecto a la próxima proclamación oficial de los resultados de la primera vuelta constituye un paso importante para brindar certidumbre al país y encauzar el proceso dentro de los plazos establecidos por la ley. Más allá de las legítimas discrepancias políticas o de las preferencias electorales de cada ciudadano, corresponde recordar que las democracias se sostienen sobre la confianza en las reglas de juego y en las instituciones encargadas de garantizar el respeto de la voluntad popular.

Es natural que en una contienda electoral ajustada surjan dudas, observaciones o pedidos de mayor transparencia. Tales cuestionamientos forman parte del ejercicio democrático y deben ser atendidos con claridad, rigor y apertura por las autoridades competentes. Sin embargo, también es necesario subrayar que las acusaciones de fraude electoral constituyen afirmaciones extremadamente graves que requieren pruebas sólidas y fehacientes, y no únicamente sospechas, interpretaciones parciales o desacuerdos con los resultados preliminares.

El Perú atraviesa desde hace varios años una etapa de profunda fragilidad institucional, marcada por la polarización política, el enfrentamiento constante entre poderes del Estado y un creciente deterioro de la confianza ciudadana. En ese escenario, erosionar sin fundamentos concluyentes la legitimidad de los organismos electorales puede agravar aún más la incertidumbre y debilitar uno de los pilares esenciales de toda convivencia democrática.

Aceptar los resultados de una elección no significa renunciar al derecho de fiscalización, crítica o vigilancia ciudadana. Por el contrario, implica reconocer que las controversias políticas deben resolverse dentro del marco de la legalidad y mediante los mecanismos establecidos por la Constitución y las leyes. La fortaleza de una democracia no se pone a prueba únicamente cuando los resultados coinciden con nuestras expectativas, sino, sobre todo, cuando la ciudadanía y los actores políticos son capaces de respetar decisiones adversas dentro del marco institucional.

Hoy más que nunca, el país necesita responsabilidad, madurez política y compromiso democrático. Defender la voluntad popular expresada en las urnas es también defender la estabilidad del Perú y preservar las bases institucionales que permiten sostener nuestra convivencia republicana.