• MIÉRCOLES 13
  • de mayo de 2026

Cultural

FOTOGRAFIA

Ulises Gutiérrez Llantoy publica novela inspirada en el paso del cometa Halley


Editor
Ernesto Carlín Gereda

Editor de Culturales

ecarlin@editoraperu.com.pe


El empujón para que Ulises Gutiérrez Llantoy empezara a escribir Nuestra luz en la noche fue la lectura de cronistas españoles sobre la conquista.

De forma puntual, leyó una anécdota narrada por Pedro Cieza de León sobre el cautiverio del inca Atahualpa. 

El monarca pidió a sus carceleros españoles poder ver el cielo una noche. Ese día vio el paso de un cometa. Luego de ello, se puso a llorar. 

La razón, su padre Huayna Cápac había muerto cuando se avistó el paso de otro cometa.

La idea de considerar a estos cuerpos celestes como portadores de desgracias fue la chispa para que surgiera su interés en narrar la historia de un niño esperando al Halley como presagio del fin del mundo.

Regreso a la fuente

El proyecto literario de Gutiérrez lo empujó de forma natural a recurrir a la familia.
Un ejemplo que él resalta es el reto de nombrar a los cometas en quechua.

“Le preguntaba a mi madre y no sabía darme respuesta. Hasta que un día usó la palabra saqsaka para referirse a unos mates con forma alargada”, relató al Diario Oficial El Peruano.

Luego entendió que esa misma palabra se empleaba para describir a los cometas, pero que la traducción del concepto no es tan literal.

Otra consecuencia de su proyecto de novela es que revivió su experiencia de escolar en primaria en su natal Colcabamba. 

Recordó a sus compañeros de carpeta, varios de ellos con el quechua como lengua materna, y su choque con la cultura occidental.


Mi abuelo, el narrador

Personaje clave para la memoria de aquellos años es su abuelo, don Epifanio Llantoy Medina.

Él vivía alejado de la gente, dedicado a sus tierras y animales. Pero cada tanto tiempo visitaba a la familia en su casa del pueblo. “Siempre que llegaba, algo le había pasado en el camino y no paraba de hablar”, recuerda Gutiérrez.

“Él era un gran contador de historias”, agrega. Y todo lo que le sucedía a don Epifanio era sorprendente para su pequeño nieto Ulisisha.

Gutiérrez menciona que bajo esa influencia le nació la pasión por escribir y relatar historias.  Con ese bagaje vivencial, Gutiérrez le dio más peso a la historia de este niño de nombre Luis que, en los Andes, mira al cielo a la espera de saqsaka.

Rigor científico

Ulises Gutiérrez, ingeniero de profesión, también buscó que su novela tuviera información relevante.

Para ello investigó tanto lo que se conoce de los cometas de forma científica, así como la manera que los antiguos peruanos se referían a ellos.

“Es curioso que en el mundo occidental y en el Andino se les interprete muchas veces como advertencia de mala suerte venidera”, relató el escritor.

Más en el Diario Oficial El Peruano: