INIA desarrolla nueva variedad de maíz amiláceo y cebada, ambos de mayor rendimiento productivo
Variedades con alta calidad genética toleran plagas, mejorando los niveles de cosecha de los productores cusqueños.
Se trata de la variedad de maíz amiláceo INIA 625-Mayuhuayllino y la variedad de cebada INIA 447-Luzmalta, que han sido desarrolladas mediante trabajos de mejoramiento genético en el Centro Experimental Agraria Andenes (Zurite) de la Estación Experimental Agraria Andenes del INIA y aprobadas en fase de comprobación de forma participativa con productores colaboradores de la provincia de Anta.
El maíz INIA 625 – Mayuhuayllino destaca por tener un rendimiento productivo de grano seco de hasta 8.6 toneladas por hectárea (t/ha) y de choclo de 16.3 t/ha. Además, ofrece un rendimiento comercial de grano de 6.4 t/ha y de choclo hasta 14 t/ha, lo que permitirá incrementar en un 40 % la economía del productor.
Sobresale también por su buena cobertura de mazorca y color de grano blanco. Además, el porcentaje de grano de 91.89 % tolera las principales plagas que afectan al cultivo y tiene adaptabilidad de tipos de clima.
Por su parte, la variedad de cebada INIA 447-Luzmalta, se caracteriza tener un alto rendimiento productivo superando las 5 toneladas por hectárea. Presenta un peso de masa con más de 53 kilos y granos con tamaño de 9.15 ± 0.47 mm, lo que indica un producto de alta calidad.
Debido a su alta calidad genética, INIA 447-Luzmalta tiene buena resistencia a las principales plagas que afectan al cultivo como la roya amarilla, reduce el uso excesivo de agroquímicos, conserva la fertilidad del suelo agrario y se ofrece capacidad de resiliencia ante el cambio climático.
La liberación de estas variedades representa una herramienta concreta para mejorar la calidad de vida de los pequeños productores.
“Al incrementar la productividad, mejorar la calidad del producto y ampliar las oportunidades de mercado, se impulsa el desarrollo económico local, se fortalecen las economías rurales y se promueve una agricultura más competitiva y sostenible”, afirmó el presidente ejecutivo del INIA, Jorge Ganoza Roncal.
Ambos cultivares han sido desarrollados con tolerancia y resistencia a enfermedades clave que afectan la productividad agrícola, como la roya en cebada y diversas enfermedades foliares y de mazorca en maíz. Esta característica reduce la vulnerabilidad de los cultivos, disminuye costos de manejo fitosanitario y brinda mayor estabilidad en la producción frente a escenarios adversos.
Por todos estos atributos, estas dos variedades liberadas por el INIA en la región Cusco se convierten en buenas alternativas para que los productores eleven su productividad.